viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-14 10:47

Elecciones, mundial y san pedro Amadeo González Triviño

Tres eventos marcan las expectativas de los pobladores del sur colombiano.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 14 de 2014

Tres hechos que permiten unir unos con otros, para reconocer en el fondo, el resultado contradictorio que ha de presentarse, con situaciones tan disímiles y tan antagónicas, que hace que recapitulemos esa condición en la que nos encontramos hace mucho tiempo, con una sociedad en la cual, el gran lema francés, traducido a nuestra lengua, simbolizaba esa desidia por las cosas: laissez faire, laissez passer.

Llega a su fin, el proceso de elección del Presidente de los colombianos. Hemos descubierto en el trasfondo, toda una serie de maquinaciones y de estrategias por convencer al electorado, y tenemos la sensación de que por primera vez, se rompe la magia de la reelección, como tiene que romperse definitivamente en las próximas elecciones, para que esa artimaña que liderara en su momento el expresidente Uribe, al comprar los votos para cambiar el articulito de la Constitución, encuentre su cauce y se modifique de nuevo prohibiéndose la figura de la reelección inmediata del Presidente, o bien que se establezca la reelección infinita del mismo.

Consideramos que los resultados electorales, que no han de ser los mejores y que están matizados por un abstencionismo que ha de superar el setenta por ciento conjuntamente con los votos nulos, los votos en blanco y los votos nos marcados, nos muestren el camino para construir nación, a través de parámetros mínimos que hagan posible que los electores comprendan realmente el dilema al que han de enfrentarse en las urnas, en todo proceso electoral.

Se necesita generar confianza en el elector, se necesita romper con la tradición de corrupción que irradia el Congreso de la República y las instituciones judiciales para retomar las formas de la democracia y volver por los fueros del Derecho, de la Ley y de la Autoridad, que han terminado por ser esquilmados por sus propios autores y hoy no son más que meros recuerdos de un ayer no muy lejano.

Entonces el Mundial de Futbol, ya es un distractor. Es un punto de escape, es un refugio para tantas angustias y tantos insultos de los candidatos y tanta pantomima en los estrados judiciales, buscando la forma de acomodar situaciones para proteger a un candidato o a un sector político, y más allá, la expectativa por la forma como los árbitros se colocan del lado del local, que ha de generar muchas suspicacias de lo cual, ni nuestro seleccionado ha de escapar, y para lo cual tenemos que estar preparados.

Y a la suma de todo esto, tenemos que añadirle nuestras fiestas tradicionales del San Pedro. Con rajaleñas, música vallenata, y uno que otro bambuco, el asado y trago hasta la saciedad, cuando nuestras calles se encuentran debidamente taponadas por los desfiles y las carrozas y las comparsas y el griterío desenfrenado que no tiene reposo, para celebrar lo que antaño eran las fiestas de la cosecha.

Y como en un juego siniestro, nuestras tradiciones se transforman por la presencia de cantantes foráneos que vienen con jugosos contratos a llevarse los recursos de nuestras tierras, a acabar con nuestras tradiciones y con el beneplácito y la complacencia de nuestras autoridades, se pasa por alto, lo más preciado de las costumbres y de lo que fue ese entorno social de nuestros abuelos.

Así, la suma estas situaciones, nos alejará de los resultados electorales y quizá después del mundial y del San Pedro, alcancemos a comprender, cómo estas elecciones no nos permitieron elegir a ese líder que requieren las comunidades, a ese gestor de proyectos sociales que nos rescate de la violencia, del analfabetismo, del desempleo y de la ausencia en salud en la que vivimos a diario, con un mendrugo de pan para calmar nuestro apetito, si algo nos dejan.