sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-11-09 06:51

El valor de competir

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | noviembre 09 de 2016

Decía el gran poeta mayor Jorge Luis Borges que "la derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece" y tiene razón porque en cualquier competencia a veces se gana pero del fracaso siempre se aprende.

Esta es una tarea aún pendiente en la formación de nuestras nuevas generaciones: enseñar a los niños a competir independientemente del resultado, como un valor que forma personas al educar en el trabajo con espíritu de equipo, la disciplina, el esfuerzo, a reconocer y respetar reglas y a perseverar. Es decir,  formarlos para la victoria pero ante todo para la derrota, que sepan ganar pero también que aprendan a ser buenos perdedores y a aprender de los fracasos.

Claro que debemos formarlos con una actitud positiva, ganadora si se quiere, que siempre busquen incansablemente el éxito y la superación personal, pero no a cualquier precio, sino jugando limpio, respetando al rival, siendo prudentes en la victoria y optimistas en la derrota, reconociendo en ambos casos las virtudes del competidor contrario.

Los adultos, y principalmente los padres somos el ejemplo de nuestros niños y niñas, entonces como adultos debemos de darles muestras de entereza y gallardía en la competencia; para que desde muy temprana edad ellos puedan madurar ante cualquier frustración.

Así lo hemos asumido desde Uniminuto Centro Regional Neiva y la Fundación Amigos del Padre Rafael, que con la Escuela de Formación Deportiva participamos el fin de semana en la Liga Unidos 2016 Pony Fútbol en Bogotá, de donde regresamos con un tercer puesto y muy felices, pese a las naturales presiones propias y las de los equipos contrarios.

Debemos felicitar también a la empresa organizadora de este importante torneo, Ideas Flexibles -Iflex, por la impecable organización, la atención a las promesas del fútbol y por promover los valores del espíritu de equipo, el juego limpio, la confraternidad y la amistad.

El campeón fue Barranquilla y subcampeón Bucaramanga. Neiva fue tercera y en cuarto lugar se ubicó Cartagena. Otros equipos que quedaron por fuera fueron los de Bogotá, Fundación Bavaria Valle y Tocancipá.

Pero desde antes de jugar nuestra Fundación y nuestros pequeños futbolistas ya habíamos ganado, porque para un grupo de niños que viven en extrema pobreza visitar por primera vez Bogotá, ser hospedados en hotel y atendidos como lo hizo Iflex y estrenar uniforme completo y participar en un torneo como el Pony Fútbol es una experiencia que marca más que cualquier triunfo deportivo.

En la esencia de competir figura el espíritu de superación o el valor de la superación personal. Sin la inquietud de afrontar y supera cualquier dificultad o adversidad no se puede entender lo que supone competir, y estos niños a tan corta edad ya han estado compitiendo contra la miseria, le hambre, el abandono y han venido ganado.

Formemos pues a las nuevas generaciones en el valor de competir, siempre desde una ética del comportamiento, enseñándoles a enfrentar la dificultad, la adversidad, el contratiempo, el cambio, aprovechando las oportunidades, a plantearse nuevos y sucesivos desafíos, metas, retos, a dejarse llevar siempre por conquistar logros o metas que empiezan en el esfuerzo personal y se proyectan hacia el ámbito social, a perseverar, a respetar al adversario, a recibir con serenidad los triunfos y con optimismo los fracasos.