El tsunami Odebrecht
Israel Silva Guarnizo
Huila: Territorio Solidario El tsunami Odebrecth. Una verdadera escalada de incriminaciones por los sobornos recibidos en las campañas presidenciales se desató a raíz de las detenciones de los principales responsables de los delitos del tráfico de influencias y sobornos con la firma brasileña Odebrecth en las construcciones de obras en Colombia. Este hecho y muchos otros como los de Reficar, Isagen, son graves en el país por el grado de deslegitimación que afronta Colombia. La clase dirigente que ha gobernado el país, lamentablemente lo han hecho y lo vienen haciendo con las prácticas que son comunes y normales en la forma en que opera la contratación. Los escándalos en el FIFA que involucró a varios dirigentes deportivos en el mundo en la cual Colombia no fue la excepción y ahora con Odebrecth, demuestra que este mal que carcome al mundo se globalizó hace bastantes años. Las incriminaciones de los investigados hacia los distintos grupos políticos que han gobernado no se han hecho esperar, salpicando y tratando de involucrar a como dé lugar a los adversarios políticos y llevándose a todo el que se atraviese ante el Tsunami de denuncias que está realizando el accionista número uno de la firma constructora brasileña. De esta avalancha difícilmente se salvan los tres gobiernos anteriores incluyendo al de Santos I y II, porque todos vienen de un entramado empresarial y político en el cual gobernaron y han puesto todo el acento para favorecer a las grandes empresas multinacionales que aprovechando la globalización y el libre mercado evaden los controles y la débil acción del Estado. Odebrecth es una firma brasileña que ha operado en buena parte de América Latina. En Perú un expresidente ya tiene orden de captura por estos hechos, en Colombia seguro no pasará nada porque la impunidad es total. Todos los colombianos sabemos que los topes de las campañas políticas en épocas electorales se violan constantemente por parte de los partidos que gobiernan, de ahí, que las condiciones de equidad e igualdad no operan en las elecciones. Si esta es la forma en que se sustenta la democracia en Colombia déjenme decirles a los que se ufanan que en el país tenemos una democracia sólida y fuerte por tener elecciones cada cuatro años, estamos bastantes equivocados. Observemos lo que viene sucediendo para entender que en nuestro país no solo se necesita que haya cese de la violencia, también es necesario que se eliminen esas formas de corrupción que degradan la “democracia”. Cuando surgen estos escándalos salen a flote las verdaderas fuentes y patrocinadores de las campañas electorales dejando al descubierto la forma como opera y funciona la corrupción entre la contratación privada y pública. Este será un campanazo de alerta en las próximas elecciones a Presidente de Colombia y Congreso de la República en buscar elegir las personas más probas y transparentes.
