viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-30 09:05

El transporte y el medio ambiente

Hemos descrito algunos comportamientos de nuestros paisanos que causan daño al entorno natural, y en particular, denunciado a aquellos conductores que calificamos de perezosos por cuanto no son capaces de aguantar botar la basura y los desperdicios que producen hasta encontrar un recipiente adecuado.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 30 de 2014

También hemos descrito comportamientos que generan desorden, suciedad, ruido, mayores concentraciones de gases en algunos lugares específicos de las principales ciudades del Huila y hemos abogado porque los peatones dejen de echar basuras a calles, bermas, parques y carreteras. Pero aún son muchos los que eso hacen en detrimento de todos y de sí mismos.

Es muy extraño encontrar conductores que eviten y repriman a sus acompañantes cuando botan basura a nuestro medio ambiente.

No porque lo diga la Ley, por cierto prolija en ello, todos somos responsables y tenemos el deber de velar por la conservación y recuperación del medio natural que nos rodea. Un deber ético y moral; frente a los demás y a toda la sociedad, pues del entorno se obtienen todos los recursos necesarios para una vida humana digna. Y también un deber económico,  porque no sólo con la transformación de los recursos naturales logramos progreso y alcanzamos los niveles de vida deseados, sino que un malgasto de ellos conducen a su vez al aumento del dinero privado o público destinado a mejorar las condiciones de salubridad, elevan los costos de explotar los escasos recursos que restan y a disminuir las expectativas de vida futura.

Ah, ¿que al señor taxista no le importa botar un papel a la calle, que al pasajero de una buseta tampoco botar papel de aluminio a los prados o que al conductor del colectivo no le afecta el ruido que causa su vehículo y el pito al cual se pega? Claro, pareciera que no les importa que nos incrementen las tarifas de recolección y barrido de calles; que no les afecta que la basura se amontone causando suciedad y produzca lixiviados que contaminen las pocas aguas subterráneas que aún quedan o que se afea la ciudad y que merman los turistas y los ingresos.

Finalmente, ¿qué le va importar al conductor del vehículo el ruido si ya no oye?

No sólo somos inconscientes, somos ignorantes ante nuestra propia destrucción y ruina. ¿Por qué culpamos entonces a los demás de lo que nos pasa?

Ojala reflexionemos un poco. Ojalá tomemos conciencia de la responsabilidad y deberes ciudadanos; los nuestros. En adelante no sólo conduzcamos, sino conduzcamos como ciudadanos responsables con la sociedad; ésa que tanto anhelamos limpia, descontaminada, desarrollada y sana.

ahc86@hotmail.com