lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-02 07:58

El temido Clan Úsuga

Ya casi todos los días, en los medios de comunicación nacional se escucha hablar del Clan Úsuga, una organización criminal, desmembrada del paramilitarismo que no ha intentado una negociación con el Estado y que ya comienza a preocupar por las constantes víctimas que viene generando.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 02 de 2016

En los últimos dos días, varios municipios de Córdoba, Chocó, Antioquia y Sucre han sentido directamente el paro armado de la banda criminal Clan Úsuga, la red mafiosa que suma cerca de 3.000 hombres y cuyo máximo jefe es el capo alias Otoniel.

La situación obligó a que el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, realizara ayer un consejo de seguridad en Carepa, en el Urabá antioqueño. Además, sobre las 4 de la tarde, el presidente Juan Manuel Santos encabezó otro en Montería. La Policía ha dicho que 14 de los 25 municipios de Córdoba están semiparalizados por cuenta del temor sembrado por la banda criminal.

De acuerdo con el ministro, un 63 por ciento de los actos delincuenciales cometidos en las últimas 48 horas han sido contra la gente, un 27 por ciento contra la Fuerza Pública y un 10 por ciento contra infraestructura, además, el 83 por ciento de estos hechos se registró en 12 municipios de Antioquia, los demás en algunas zonas de Chocó y Córdoba.

Pero no fue el único ministro que atendió el asunto, el de la cartera del Interior, Juan Fernando Cristo, estuvo en Sincelejo y el vicepresidente Germán Vargas Lleras, en Carepa, Antioquia. Desde allá pidió a los colombianos reaccionar “contra este paro armado de las bandas criminales que no tiene otro propósito que buscar el estatus político que no van a lograr”.

Y es cierto, lo que buscan las bandas criminales es lograr un estatus político aprovechando las negociaciones que se dan con las FARC y el ELN. Pero es muy complicado que se negocie con ellas, pues el Clan Úsuga, para nadie es un secreto que tiene hondas raíces en el paramilitarismo.

De modo que lo que debe hacer el Estado es proteger a la población y brindarles oportunidades sociales a las víctimas y no dejar en la impunidad los actos criminales de los responsables de estos crímenes.