El tal humedal no existe
Mateo Trujillo
El pasado 8 de abril Rafael Hernando Yepes, director del Departamento Administrativo de Planeación de Neiva, firmó la circular 0004 en la que dejó sin valor ni efecto la 0011 del 2015, frenando el intento de la Constructora Santa Lucía de construir cerca del humedal Los Colores.
Dicha circular, emitida por el anterior director Óscar Eduardo Soto el 8 de diciembre de 2015 – tres semanas antes de terminar su periodo – modificaba las normas urbanísticas del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del 2000 que es un acuerdo municipal y por tanto “rebosa sus competencias en lo que tiene que ver con la interpretación de las normas”. Tales atribuciones dejan sin competencias a la Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM) como máxima autoridad ambiental, “convirtiéndose en una gran desfachatez jurídica, violando la Ley y desbordando o excediendo las facultades urbanísticas”.
Ya la CAM en un oficio radicado en Planeación el pasado 6 de abril había afirmado que los POT constituyen normas de superior jerarquía y solicita a la Administración “en el trámite de licencias urbanísticas y usos del suelo tener en cuenta los lineamientos y determinantes ambientales establecidos en el proceso de concertación ambiental del POT”. Incluso antes en el 2014 el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, autoridad cartográfica, había señalado en un estudio técnico de “Zonificación ecológica de los terrenos del oriente de Neiva” que efectivamente se trataba de ecosistemas de humedales y, por tanto, deben ser protegidos.
Lo anterior es contundente para desvirtuar a aquellos que intentan desconocer la imperiosa necesidad de cuidar esta zona como, Álvaro Hernando Cardona, quien sin informar sobre su conflicto de interés por ser abogado de la constructora Santa Lucía, escribió un artículo en el que aduce que simplemente se trata de un reservorio artificial y vertedero de aguas negras por el cual no se pueden ver afectados los intereses de los propietarios de esa tierra.
Afortunadamente la ciudadanía se ha concientizado de la importancia de defender este y otros humedales que hacen parte de la cuenca hidrográfica del río Las Ceibas, dado que son vitales para la supervivencia humana. Gracias a esa movilización fue que actuó la institucionalidad, aquella que muchas veces se queda en los legalismos y tecnicismos y que es capturada por las élites en perjuicio del pueblo. Movilización popular que, contrario a lo que afirmó Germán Alberto Bahamón (miembro de la junta directiva del gremio de los constructores y copropietario de una empresa de soluciones arquitectónicas para la construcción), no intenta “fastidiar e incendiar con arengas alevosas y atropellos” a las constructoras que legalmente han recibido permisos, sino defender el interés colectivo y las riquezas naturales de aquellos que irresponsablemente han permitido, por ejemplo, la explotación de los páramos o de la Serranía la Macarena en cercanía a Caño Cristales o la construcción de El Quimbo en aras de una supuesta idea de desarrollo que desconoce lo fundamental para poder vivir.
