miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-06 08:06

El Señor de los Anillos

Por Carlos Yepes A.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 06 de 2015

Se ha vuelto mucho más evidente  la impudicia con la que se manejan los círculos de poder para poner, quitar e imponer avales. No basta el tener pergaminos con probada capacidad de gestión, ni tampoco el tener el simple deseo de incursionar y servir desde un cargo de elección popular. Estamos abocados al tener que pertenecer a los círculos familiares, empresariales o de cualquier tipo de conveniencia de los directores o “dueños” de los partidos si queremos que nuestro nombre aparezca en un tarjetón.

Lo que han tenido que padecer los candidatos y seguidores de Esperanza Andrade y de Julio Enrique Ortiz es una muestra patética, pareciera que hubiéramos retrocedido dos o tres siglos, donde un monarca designaba los gobernadores de algún territorio conquistado a dedo y por conveniencia. Hoy, siglos después, durante los cuales nuestra sociedad ha logrado conquistas como la abolición de la esclavitud, el derecho al voto de la mujer, el derecho a elegir y ser elegido, la elección popular de Alcaldes y Gobernadores, pareciera que nos encontráramos en el ocaso de la democracia participativa y estuviéramos volviendo a la era del monarca al que se le besaba el anillo en señal de gratitud.

Acceder al poder se convirtió en una obsesión, donde prima el “todo vale”, no hay identidad de partido, la filosofía política que movió a nuestros ancestros para pertenecer a un partido, se perdió, hoy las conveniencias hacen ver en campaña alianzas entre unos y otros sin importar valores o principios filosóficos: lo que importa es el poder a como dé lugar y en función de unos pocos.

Esta realidad se presenta no sólo en el Huila, se extiende lastimosamente por todo el país y no solamente se da en política, el poder y su impudicia para conseguirlo y mantenerlo se evidencia en todos los segmentos, desde las juntas directivas de los conjuntos residenciales, las asociaciones de padres de familia en los colegios, los gremios, las asociaciones de todo tipo y en general toda organización social que involucre poder y recursos.

Esto denota un grado de dependencia y de conformismo de un importante segmento de la población, al cual tienen arrinconado, humillado, callado, amordazado, comprado, les comparten migajas y por cada una de ellas son tan imbéciles que hasta se ufanan de haber besado el anillo. La realidad es que se evidencia lo propio de un pueblo sin educación, pues a un pueblo educado no se le puede tratar así…por eso queridos huilenses “El camino es la educación”

cyepes@hotmail.com