El rol del educador en Colombia
Ana María Rincón Herrera
Con motivo del Día del Educador que se celebró ayer en todo el territorio nacional, es bueno que analicemos un poco ¿cómo es la situación actual del docente en el país? De acuerdo a un estudio del Ministerio de Educación Nacional, Colombia ha hecho esfuerzos por mejorar la calidad de la formación docente, pero continua faltando mucho más.
Sin embargo, llama la atención que se debe seguir fortaleciendo como la calidad de la formación inicial, la evaluación del desempeño para permanencia en el sistema, el bienestar, la autorregulación de la formación y certificaciones para ascenso de todos los docentes.
En cuanto a variables como el género y la edad, los docentes colombianos también pertenecen al género femenino -aunque en una proporción algo inferior al panorama general latinoamericano- y se pueden catalogar como jóvenes, pues su promedio de edad se sitúa en 38 años.
Así mismo, nos preguntamos ¿cuáles son los aspectos que les generan mayor satisfacción?, estos se encuentran vinculados con la obtención de logros por parte de sus estudiantes, el compromiso de los colegas con la profesión, los incentivos y la capacitación permanente.
En contraparte, como motivos de insatisfacción vemos que se destacan el bajo salario y la irregularidad en el pago, el menosprecio social por la profesión docente, la falta de liderazgo de los rectores o directores y las dificultades para lograr los objetivos con los estudiantes.
A los maestros colombianos muchas veces se les exige el uso de tecnologías y dominio de diferentes disciplinas, pero en regiones como Chocó o la Guajira las prioridades pueden ser otras. Esta situación, no se tiene en cuenta en el momento de formular políticas públicas lo cual se convierte en un verdadero reto para las entidades del gobierno y organizaciones que inciden en toma de decisiones sobre el tema.
En comparación con los países desarrollados, en Latinoamérica el sueldo de los docentes es significativamente bajo. El salario para todos los maestros latinoamericanos ha descendido y en muchos casos los ingresos no son suficientes para cubrir la canasta básica. Por esto, la profesión tiene una gran vulnerabilidad económica respecto a otras profesiones equiparables.
Es admirable la profesión del Educador en Colombia, por eso mi agradecimiento a todos los docentes por esa profesión tan difícil es un país con tantas necesidades como lo es Colombia.
