El reto de la ballena azul
Hugo Fernando Cabrera Ochoa
Uno cree que los jóvenes hoy en día son más astutos y no se dejan enredar con tanta facilidad, por aquello de la era digital y tecnológica, el famoso chip del que todos hablan traen ahora los niños y adolescentes y la velocidad con que viven cada segundo de su existencia; pero no es así, los niños y jóvenes aún siguen siendo muy ingenuos y esa malicia que cree uno poseen en cantidades, la verdad es que no lo es tanto y en realidad lo que requieren es mucha más compañía y orientación.
Los medios de comunicación bien sea internet, televisión o radio, traen consigo una carga increíblemente grande de información que conduce a los niños y adolescentes a asumir unas actitudes distintas, porque generalmente tras la falta de madurez, buscan parecerse cada día más a esos patrones que ven o escuchan por estos canales mediante los cuales reciben mensajes a velocidades increíblemente grandes, difíciles de controlar.
El famoso “Reto de la ballena azul” es muestra de la inmensa ingenuidad de los muchachos hoy en día y de su increíble inestabilidad emocional, tal vez adquirida debido a la soledad en que viven, dadas la múltiples ocupaciones de sus padres, quienes trabajan más de la cuenta para poder responder a las exigencias de la dañina sociedad de consumo.
Y es que definitivamente somos el resultado de los que vemos y escuchamos a diario porque los medios manejan nuestros pensamientos como quieren, presentan los hechos de acuerdo a la manera que desean hacerlo y en un momento dado exponen al bueno como inocente y al inocente como malvado, pues al no tener la posibilidad los receptores de corroborar la información absorbida, debemos dar por sentado que lo que nos dicen es cierto y punto.
Siendo nosotros mismos víctimas de la manipulación que se nos hace a través de los medios de comunicación, debemos ser conscientes de que nuestros hijos son objeto de esa infinita cantidad de datos que llegan a su mente y que en muchas ocasiones no son capaces de digerir e interpretar de la mejor manera, al punto que caen en trampas como las de este macabro juego virtual.
Pero de qué manera podemos evitar que nuestros hijos sean víctimas de quienes hoy en día son llamados delincuentes informáticos; pues lo que debemos hacer es no dejar tanto tiempo solos a estos niños y jóvenes, entablar verdadero contacto con ellos logrando despertar su confianza, recordar que algún día fuimos jóvenes y que vivimos y quemamos etapas que ellos también deben o desean quemar, pero que con una orientación adecuada pueden ser vividas de una manera más tranquila y menos riesgosa.
De manera pues que el famoso “reto de la ballena azul” debe convertirse en una amenaza insignificante en la medida en que cuidemos a nuestros niños y jóvenes, los hagamos parte real de nuestras vidas, escuchemos lo que piensan y lo que en realidad quieren, entendamos que viven en un contexto distinto al que vivimos nosotros, pero por sobre todo, comprendamos que son personitas vulnerables que merecen toda nuestra protección.
