El proceso democrático
La democracia no es un sistema perfecto, por el contrario, desde la Grecia antigua, el mismo Aristóteles la observaba con sus múltiples defectos.
También en nuestra república se han avizorado sus impropiedades en el pasado, sin embargo, la especie humana no se ha inventado otro sistema mejor para gobernar los pueblos, por eso se dijo en celebre discurso ¡Oh democracia, bendita seas aunque así nos mates!. Los regímenes dictatoriales, absolutistas, fascistas y caudillistas han llenado de sangre y despropósito las páginas de la historia.
Pero lo que hemos visto en Colombia en este último debate electoral ha llenado todas las expectativas para los críticos del sistema democrático. Se supone que el proceso electoral debe dar oportunidad a los ciudadanos que ejercerán su derecho al sufragio de escuchar las mejores alternativas programáticas para manejar los asuntos públicos. No es lo que ha predominado en estos últimos días; los futuros votantes han observado un país polarizado, con grupos políticos en pugna, llenos de odios y con una afán de poder que los pica de tal manera, que nadie sabe hasta dónde llega la carcoma. La controversia personal y el odio han superado la oferta programática.
Una presente campaña presidencial termina judicializada, con investigaciones que se abren a los directivos de las organizaciones que estaban punteando en las encuestas; con sabor a espionaje, interceptaciones ilegales, violación de comunicaciones; personajes oscuros contratados como asesores; uso indebido de las redes sociales y de la tecnología puesta al servicio de malos intereses. Todo pareciera indicar que en democracia estamos retrocediendo.
Sin embargo, mientras no aparezca algo mejor en el futuro de la humanidad, la democracia, con sus vicios, es lo que tenemos y nos debemos prestar a ejercer un derecho fundamental que ésta nos brinda, que es precisamente, el poder participar en lo que será el manejo del destino de nuestro país y el futuro de nuestra sociedad.
Afortunadamente hay alternativas serias entre los aspirantes, que se mantienen al margen de la ruin confrontación. La gran respuesta la deben dar los electores, es la gran oportunidad de sancionar comportamientos indebidos de algunos candidatos y de sus campañas, y de poder escoger una mejor oportunidad para Colombia.
