El proceso de las mentitas
Ernesto Cardoso
Se trata, claro, del proceso de paz el cual a estas alturas de su desarrollo, existe contundente evidencia de que se ha construido a base de mentiras.
Recordemos que primero se dijo que el proceso de conversaciones no duraría años si no meses, pero realmente duró un poco más de cuatro años.
También se dijo que se colocaría a las víctimas en el centro del proceso y ya vemos que éstas, las de las Farc, han estado ausentes pues fueron excluidas.
Se dijo que habría una justicia transicional restaurativa con VERDAD-JUSTICIA-REPARACIÓN y NO REPETICIÓN; pero estamos viendo que tanto la Corte Penal Internacional y organismos tan calificados como HUMAN RAIGHT WASH han manifestado serios reparos relacionados con la impunidad de los delitos de lesa humanidad.
En relación con los componentes de VERDAD y JUSTICIA, los colombianos ya sabemos la verdad; pues hemos visto que la gran mayoría de delitos atroces y de lesa humanidad fueron ordenados por la cúpula o por los jefes, como las masacres de los niños de Algeciras y la de los Concejales de Rivera. ¿ Se entiende entonces que dirán verdades que ya sabemos para obtener sanciones de máximo 5 años y sin privación de la libertad, pero además blindados frente a la competencia de la C.P.I ?
De la REPARACIÓN, ya sabemos que las Farc no están dispuestas a su financiación y que por tanto ésta se hará con el presupuesto público, es decir, con la reciente y las próximas reformas tributarias. Pero inexplicablemente, si habrá reparación para las Farc con curules en el Congreso; emisoras y dinero público para su actividad política; millón ochocientos mil pesos mensuales para cada uno de los 1.200 escoltas ingresados a la Unidad de Protección.
Sobre LA NO REPETICIÓN, como corresponde a la última instancia del proceso, habrá que esperar que ocurre en el futuro pero las cada vez mayores disidencias no permiten ser muy optimistas al respecto, sobre todo porque el narcotráfico seguirá disparado como ya se ve con el crecimiento desmesurado en las áreas cultivadas en coca que pasaron de 56.000 hectáreas en 2010 a casi 200.000 en 2017.
Pero sin duda las mayores mentiras han sido por cuenta del presidente Santos y de sus politiqueros de la UNIDAD NACIONAL. Primero, que el pueblo tendría la última palabra para refrendar o rechazar los acuerdos y en tal propósito aprobaron una ley para que fuese por REFERENDO; luego decidió Santos la pregunta “ que se le dio la gana “ para el PLEBISCITO del cual bajaron el umbral del 50 al 13%; ganó el NO y se burlaron de la democracia a pesar que el propio De la Calle precisó que si ganaba el No se caía el acuerdo; y para completar la cadena de mentiras, tanto el gobierno como las Farc no han dado claridad sobre el regreso de los menores ni de los secuestrados que nunca devolvieron ni han dado información donde reposan sus cadáveres.
Recientemente hemos visto que la “ dejación “ que no entrega de las armas no será pública colocando un gran manto de duda sobre la transparencia de este hecho y sobre el destino final de tales armas.
Esta cadena de mentiras explica por sí misma la enorme incredulidad que existe en los ciudadanos sobre el proceso; la altísima desaprobación sobre el desempeño de Santos; la enorme desconfianza sobre las instituciones y en especial sobre la clase política; circunstancias evidentes que mostró la encuesta de Gallup.
Sin embargo, el colofón de todo este sainete montado durante 5 años, fue la perfecta “ cortina de humo” para “ desarmar a las Farc y ponerlas a echar discursos en vez de balas “; mientras los unos se robaron literalmente los recursos públicos y los otros nos modificaron la Constitución para montar un Tribunal Especial que habrá de cobrar venganza; al tiempo que disfrutarán de impunidad y harán política con los bolsillos llenos de dinero producto del narcotráfico.
POST DATA.- Con las recientes revelaciones del Fiscal sobre la corruptela de Odebrech es evidente que tanto ZULUAGA como SANTOS deben RENUNCIAR, el primero a su precandidatura; y el segundo a la Presidencia, puesto que sus campañas fueron ilegalmente permeadas por dineros de multinacional extranjera, hecho expresamente prohibido en la ley. Ambos perdieron legitimidad.
