viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-05 08:39

El Presidente de Todos los Colombianos

El 7 de agosto empieza el Presidente Santos un nuevo periodo presidencial y como preludio del mismo ha dicho que él es “El Presidente de Todos los Colombianos”.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 05 de 2014

Sin duda lo es de manera formal, por haber ganado las elecciones y porque así lo indica la Carta Política, pero ello no significa que lo sea o vaya a ser en realidad. De hecho, una cosa es tener el título formal de ser el Presidente de Colombia y otra cosa en realidad ser el Presidente de todos. En primer lugar para ello el Presidente  Santos requiere dejar de ser político, como ha demostrado serlo a cabalidad con la producción de votos de clientela y la canalización de recursos estatales para ganar las elecciones, y empezar a pensar como estadista. Como diría Sir Winston Churchill: El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.”Ganadas entonces las elecciones, y suponiendo que en cuatro años no le interesará  meterle basa a alguien, su primera tarea para actuar como el “Presidente de Todos los Colombianos” es pensar en el bienestar y futuro de la patria. Y ese bienestar y futuro de la patria comienza por escoger un gabinete no solo porque los escogidos pertenecen a su coalición o cuerda política, sino además porque son los más aptos para el trabajo. Esta bien: Cada torero torea con su cuadrilla. No obstante, el torero no puede tener como mozo de espadas a alguien que no sabe de espadas. Escoger un gabinete acorde, apto para el trabajo, es entonces el primer requisito para que las palabras del Presidente de ser “El Presidente de Todos los Colombianos” empiecen a tener sentido y no se queden en simple retorica. En segundo lugar se requiere gobernar en beneficio de todos, no solo de los amigos de campaña. Las elecciones se pueden ganar con un margen estrecho pero el país no se puede gobernar con un margen estrecho. Todos debemos entonces caber en el Estado y a todos les deben llegar los recursos del Estado. Además, las decisiones de Estado deben aglutinar al todo en el interés general, como por ejemplo las decisiones en las negociaciones de paz. Por ello se debe buscar un balance entre continuar con el dialogo en condiciones razonables pero con la posibilidad de no ser rehén  de los mismos diálogos.  Ocho millones de Colombianos votaron por la paz Santos, una paz de ilusión, sin condicionamientos, una paz electorera, que implicaba el secuestro de la institucionalidad en La Habana. Por el contrario, otros siete millones de Colombianos votaron por una paz real, con condiciones, con sometimiento, con la institucionalidad dispuesta a pararse si no se presentaban una verdadera voluntad de paz con hechos tangibles. El primer grupo, ante la arremetida “militar” estúpida de las FARC, empieza a perder la paciencia y a darse cuenta de que las paz ofrecida es un espejismo. Los segundos aguantan. El balance se consigue pensando en 45 millones de Colombianos con diálogos que en verdad pretendan buscar la verdadera paz. John F. Kennedy se preguntó en una ocasión: “Qué clase de paz buscamos? Yo hablo de la paz verdadera, la clase de paz que vuelve a la vida en la tierra digna de ser vivida, la clase que permite a los hombres y a las naciones crecer, esperar y construir una vida mejor para sus hijos.” Así, la verdadera paz se podría alcanzar con un diálogo honesto que tienda a ella, donde haya verdadera voluntad de ambas partes, en la mente de un  estadista que piensa en las futuras generaciones, en una vida mejor para sus hijos, no en coyunturas políticas para ganar elecciones o para sacar réditos políticos y por ello cualquier dialogo que no tienda a esa verdadera paz es una franca perdida de tiempo. Entonces, si el Presidente Santos quiere ser “El Presidente de Todos los Colombianos” debe pensar en las futuras generaciones, en todos los Colombianos, no en sus amigos, no en la coyuntura, no en las elecciones y buscar una verdadera paz para todos y no para prohijar a los delincuentes de las FARC.