domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-11 08:22

El Premio Nobel de la Paz

Pedro Arias Villa

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 11 de 2016

Con motivo del otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al Presidente de la República han salido a la superficie de las muy poco mansas aguas de nuestra política los detritos de esa masa de animosidad que caracteriza a sus oponentes.

Usando la misma estrategia que les dio tan buenos resultados en la votación del plebiscito, que fue la utilización de las redes sociales por segmentos, para llevar toda clase de falacias y mentiras o, verdades a medias, que son peores que las mentiras completas, han llegado mensajes como los siguientes: “Lo que nos costó el Nobel”.  Y presentan una larga lista de contratos dizque hechos por el Gobierno, por valores exorbitantes que le hacen hervir la sangre a cualquiera, con la afirmación de que esos miles y miles de millones de pesos han sigo derrochados para conseguir el premio.

Con una desfachatez inaudita afirman: “La presidenta del comité de los Nobel de la Paz tuvo intereses económicos en Colombia”. Pero se calla el hecho de que el ganador del Premio Nobel de la Paz es elegido por el Comité Nobel Noruego, compuesto por cinco personas designadas por el Parlamento noruego, no por la presidenta.

“Dice el Wall Street Journal: El que sí merecía el Nobel era Álvaro Uribe”. “Noruega es un país con estrechos nexos con Cuba”. “En Noruega se refugian los comunistas colombianos”.

Naturalmente uno se queda atónito contemplando la capacidad disociativa de algunos de nuestros compatriotas que confunden a los más ignorantes y en lugar de sentirnos legítimamente halagados porque en el exterior valoren los esfuerzos que ha hecho Juan Manuel Santos para lograr la paz, tratan de hacer que esta distinción aparezca como una burda maniobra económica-política.

Creo que una buena parte de los colombianos conocemos la historia del Premio Nobel de la Paz que es uno de los cinco que fueron instituidos por el químico, ingeniero, inventor y fabricante de armas sueco, famoso por la invención de la dinamita y por crear los premios que llevan su nombre: Literatura, Fisiología o Medicina, Física, Química y de Paz.

El hecho de que este premio se entregue en Oslo se debe a que Suecia y Noruega estuvieron unidas en vida de Nobel y no porque Noruega sea uno de los países garantes del proceso de paz colombiano.

Alfred Bernhard Nobel fue propietario de la empresa Bofors, a la que llevó desde la producción de hierro y acero a la fabricación, a gran escala, de cañones y armamentos. Durante su vida registró 350 patentes y en la actualidad varias compañías aún llevan su nombre, como Dynamit Nobel y AkzoNobel.

Lo mismo que las demás categorías del premio Nobel, el de la Paz se remonta al testamento de Alfred Nobel, en el que dispuso que se creara dicho premio y estuviera dotado con las utilidades producidas por su fortuna. El texto original del párrafo traducido del sueco dice así:

"La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos interés será distribuido cada año en forma de premios entre aquellos que durante el año precedente hayan trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y para la celebración o promoción de procesos de paz. El premio [...] para el defensor de la paz [será concedido] por un comité formado por cinco personas elegidas por el Parlamento noruego. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no."

Este premio se otorga entonces "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz", y no como dicen los envidiosos detractores.

Debemos concentrarnos en sacar adelante y lo más rápido que sea posible un acuerdo de paz estable y duradera para todos los colombianos, empezando por cesar los ataques contra los que no están de acuerdo y contra los que sí están de acuerdo.