viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-02 10:00

El precio de la abstención

Las elecciones del pasado 25 de mayo confirmaron, una vez más, que Colombia es un país con instituciones políticas extractivas, y que nuestro sistema democrático está lejos de ser verdaderamente pluralista.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 02 de 2014

De un total de 32.835.856 de potenciales sufragantes potenciales, solo cerca de un 40 por ciento de colombianos ejercieron su derecho al voto, de los cuales, cerca del cinco por ciento votaron en blanco.

Estos alarmantes índices de abstención no se tratan de un fenómeno reciente, sino de un problema recurrente cada vez que se realizan elecciones en Colombia. ¿Por qué hemos llegado a tal grado de indiferencia? ¿Será que ya no nos importa quién lleve las riendas del país? No.

Cualquier ciudadano, por indolente que sea, es el primer interesado en que quienes están llamados a representarle y decidir por él sobre temas tan sensibles como la seguridad, la salud, o su bienestar en general, sean los más probos e idóneos.

Pero teniendo en cuenta estas cifras hay otras cifras que terminan siendo alarmantes y que llevan a creer que realmente el voto debe ser obligatorio. Una de estas es que si solo el 40 por ciento de los colombianos votaron para elegir Presidente de la República, solo un diez por ciento escoge al ganador, por lo tanto el noventa por ciento estará inconforme en los próximos años.

La otra cifra alarmante son los 180 mil millones de pesos que cuesta realizar la segunda vuelta electoral, un precio muy alto que tenemos que pagar todos los colombianos para tan bajo índice de asistencia a las urnas.

Las cosas tienen que cambiar, porque no podemos seguir dejándole a los demás para que elijan por todos y derrochando dinero, como si en nuestro país creciera en los árboles. Así que, en este tema se hace necesaria una reforma y no seguir invirtiendo en material electoral que finalmente hay que desechar porque no se utilizó, simplemente porque a un 60 por ciento de colombianos no les interesa el tema.

Lamentablemente nos encontramos sumidos en el más pernicioso de los círculos viciosos: hemos perdido la confianza en nuestra clase política, porque sabemos que ya no importa quién gane en las elecciones.