miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-09-14 08:34

El Poder de “Uno”

El Pájaro de Perogrullo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 14 de 2015

Hace unos días tuve una interesante y acalorada discusión con un amigo. Para él, la democracia es el peor de los sistemas políticos, cuando hay corrupción y falta de justicia, y como su voto no cambia nada, prefiere no ejercer su derecho.  No comparto sus apreciaciones y entro a explicar el porqué. Para mí es claro que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos. No es el sistema perfecto pero es el menos malo. El asunto está en determinar qué tanto un sistema político garantiza las libertades individuales y el bienestar social sostenible, es decir como equilibra lo individual y lo colectivo. Y esto es lo que mejor hace la democracia. La aristocracia, la oligarquía o la dictadura lo hacen poco. Buscan en general el bienestar del individuo o del grupo de individuos en el poder. Y cuando ellas se degeneran se convierten en aristocracias, oligarquías o dictaduras déspotas. Igualmente, cuando la democracia se encamina al servicio del pueblo “per se”, sin consideración al interés individual, termina en demagogia que no es más que la dictadura del propio pueblo en detrimento de los propios individuos por la manipulación de un populista. Pero en el escenario de los sistemas políticos también es importante determinar el grado de corrupción que generan y la extensión de la misma. Se podría pensar que una oligarquía o aristocracia o dictadura pueden ser más corruptas al no tener el escrutinio público pero que la extensión de la corrupción estaría controlada, conforme a que la corrupción se reparte entre pocos. En una democracia, en teoría, la corrupción está más controlada por los intereses yuxtapuestos.  Es un control natural que además se refuerza por la existencia de una eficaz e independiente rama judicial que juzgue a los corruptos. No obstante, podría darse el peor de los mundos y es tener una democracia corrupta sin un mecanismo de control judicial eficaz e independiente. ¿Qué pasa entonces si en una democracia como la Colombiana existe corrupción desenfrenada y no existe un aparato de justicia independiente y eficaz que meta a la cárcel a los corruptos? Se podría pensar que estamos en agujero negro de difícil retorno. Pero la verdad es que  aun existe el poder de “uno”, el voto. Los ciudadanos conservan ese elemental derecho en una democracia. No hay que emplear acciones violentas de protesta armada o civil para cambiar las cosas. Hay que simplemente ejercer nuestro derecho al voto. Un voto vale. Por ello cada uno de nosotros debemos mirar por quien votamos. No podemos votar por los corruptos o por aquellos que se rodean de corruptos y no podemos votar por los ineptos o por aquellos que se rodean de ineptos. Hay que mirar por quien votamos y sus equipos. En estas elecciones 2015 cada voto cuenta y debemos estar 100% seguros de conocer por quien y el porqué estamos votando; que nos identifiquemos con lo que prometen y sepamos de la preparación, capacidad gerencial y honestidad de por quienes votamos.  Invito por ello a todos a votar en conciencia en el 2015, a votar por los candidatos a las Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas y Concejos que representen su forma de pensar, pero ante todo que sean honestos, preparados y capaces de ejecutar lo ofrecido. Todo ello porque el voto de cada uno de nosotros vale y sí hace la diferencia. Claramente, la democracia es el menos peor de los sistemas políticos porque en últimas conservamos nuestro derecho al voto y ejerciendo ese derecho podemos ponerle fin a la corrupción y a la ineptitud. Nuestro voto sí hace la diferencia.