El poder de las preguntas
Por Luis Miguel Flórez Saab
Al cumplir cinco años, un niño ha hecho alrededor de 30.000 preguntas. Un “superpoder” fascinante y productivo, que va desvaneciéndose con el tiempo.
A ello contribuyen los modelos educativos obsoletos, centrados más en la memorización y la repetición de respuestas, que sobre el arte de buscar nuevas posibilidades.
Dejamos de preguntar, presionados igualmente por culturas que incitan el silencio, y evaden el saludable debate. Y así se va construyendo poco a poco el adormecimiento colectivo. Una pasividad que contagia y atraviesa espacios: de la familia al vecindario, de la comunidad, a la ciudad.
¿Como convertir una duda en un insumo para tomar una buena decisión? A través de las preguntas. Si en el mundo empresarial las preguntas son parte de la caja de herramientas de un buen líder, en la esfera de lo público, cobra mayor valor la opción de hacer preguntas, de desafiar los supuestos, de saber a dónde nos conducen nuestros gobernantes.
Quién no cuestiona, no investiga, no duda, se convierte en un individuo fácilmente manipulable.
Ahora que se avecinan las elecciones regionales, habrá que hacerse preguntas que despejen incertidumbres sobre la calidad ética y la capacidad profesional de los candidatos.
¿Quién puede gestionar el cambio que requiere una región, una ciudad? Quién tiene una visión de futuro bien definida? ¿Quién está mejor preparado para materializarla? ¿Quién tiene el equipo más calificado?
¿Qué antecedentes y logros tiene el candidato? ¿Su programa de gobierno responde a las necesidades de la ciudadanía?
Las preguntas más estimulantes son las que envuelven valores, esperanzas e ideales de las personas. Preguntas con las que nos podemos conectar y contribuir.
¿A qué candidato le entregaría el futuro de las próximas generaciones? ¿Por qué es importante mi participación con un voto bien informado?
¿Quien tiene las mejores credenciales para aplicar la autoridad en la recuperación del espacio público, la seguridad ciudadana o la movilidad? ¿Quien está más preparado para la obtención de resultados y la rendición de cuentas?
La política se ha convertido en un deporte de espectadores. Podría cambiar esto en el corto plazo? No lo se, pero una actitud crítica fomenta el voto de opinión y aporta análisis más rigurosos a la hora de elegir.
En “Alicia en el País de las Maravillas”, ella le pregunta al gato, “¿Me podrías decir hacia dónde tengo que ir desde aquí? y el gato le responde, eso depende de a dónde quieras llegar”.
En 60 días, con los gobernantes que elijamos, sabremos finalmente a dónde queríamos llegar.
