El Plebiscito en la firma de la Paz
Pedro Arias Villa
Poco a poco los colombianos hemos ido separando mentalmente la paja de los enfrentamientos políticos, del grano -de este tema tan importante- que es la paz. Al repasar pausadamente y con serenidad las intervenciones de los 23 invitados en la audiencia pública que el pasado jueves realizó la Corte Constitucional con argumentos a favor y en contra del plebiscito, que el Congreso aprobó en diciembre del año pasado como mecanismo de refrendación de los acuerdos con las Farc, nos damos cuenta que la mayoría de los argumentos en su contra son, más bien, contra el gobierno y contra Santos.
Lo que, a estas alturas del proceso, va quedando en claro es que la paz no es del presidente Santos ni del gobierno sino de todos los colombianos. Si, a pesar de todos los defectos que puedan tener los acuerdos de la Habana, logramos superar todos los inconvenientes y se firma la paz, le daremos una oportunidad a nuestro país para iniciar una nueva era que, seguramente no será perfecta y traerá consigo todos los problemas de un posconflicto, pero que también traerá consigo la prosperidad de una nación dispuesta a resolver en paz sus grandes problemas sociales.
Si en nuestra mente logramos desligar al gobierno y al presidente Santos del tema de la paz entenderemos que todo este alboroto alrededor del plebiscito no es necesario. Lo dijo Santos en su intervención: "La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. El plebiscito no es nada diferente que regresar ante el pueblo que me eligió a preguntarle si considera que cumplí mis compromisos como su mandatario para lograr la paz".
Pero, por ejemplo, la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia dijo que este plebiscito por la paz es un exabrupto (..”dicho o gesto brusco e inesperado que se manifiesta con enfado y viveza”) y un atentado a la Constitución, porque, según ella, lo que hace es ratificar los excesos que ha cometido el presidente Juan Manuel Santos en esta negociación.
Es difícil ver el exabrupto en el plebiscito y mucho menos el atentado a la Constitución. Y es más fácil ver la razón en la intervención del Presidente del Consejo de Estado que dijo: “Hay normas internacionales que le dan a la paz el estatus de deber y derecho por lo que es entendible que se haya sugerido que el acuerdo del Gobierno con las FARC no requiera ni siquiera de refrendación. Creo que el plebiscito sí es una fórmula apropiada para refrendar los acuerdos de La Habana”. …..“En este caso no se está ante la definición en torno a la construcción o no de una obra pública, sino ante una posibilidad decisiva de construir valores en nuestro pueblo, como lo es la paz”.
Si la Corte Constitucional aprueba el plebiscito por la paz el país será convocado, por segunda vez en su historia, a decidir a través de este mecanismo de participación, que no se usa desde 1957.
Los expertos calculan que la Corte estará decidiendo a finales de julio, si este es el mecanismo idóneo para refrendar la paz, si el umbral de aprobación del 13% que estableció el Congreso es válido, si fue constitucional omitir un umbral de participación y si los efectos de dicho plebiscito son o no vinculantes.
El magistrado Luis Ernesto Vargas, quien es el ponente, tendrá que elaborar un documento en el que analice las diferentes posiciones para establecer si se debería aprobar, tumbar o modificar el plebiscito. Sobre esa ponencia, que les sería entregada a los otros 8 magistrados de la Corte, se realizará la votación.
El tema de participar en el plebiscito es una lección que daremos los colombianos a las nuevas generaciones. Votar por la refrendación de los acuerdos, no es votar por candidatos ni partidos, será votar exclusivamente por la construcción de un país en paz.
