El Plan Colombia en aprietos
Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Aunque la gaceta oficial del gobierno Santos, el diario El Tiempo ha pretendido magnificar los “logros” de Santos en su visita a Washington con motivo de la celebración del 15º aniversario del Plan Colombia ideado para combatir el narcotráfico y el terrorismo, y desvirtuado hoy éste propósito por el gobierno al suspender las fumigaciones a la coca y de negociar en la Habana una “paz con impunidad”, la verdad es que el secretario de Estados Unidos, John Kerry, manifestó claramente la decisión de no quitarle por ahora el rótulo de terroristas a los miembros de las FARC, mientras no se firme el acuerdo de paz y siempre y cuando se derive “una justicia significativa”.
El senador de Estado Unidos y precandidato presidencial del partido republicano, Marco Rubio, manifestó que “muchos colombianos dudan que las FARC respetarán los acuerdos y yo comparto muchas de sus preocupaciones, dada la historia criminal, de doble faz, de ceses del fuego rotos y de terrorismo”, y continuó: “sigue siendo poco claro si a los líderes de las FARC se les permitirá participar en procesos políticos mientras pagan sus sentencias, si van a desarmarse y si dejarán del todo el narcotráfico”.
Po su parte, el senador demócrata Patrick Leahy señaló: “No puede haber una situación en donde tú puedes cometer crímenes de guerra, disculparte y no sufrir una privación real de la libertad”. La congresista del partido republicano, de origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen dijo que un acuerdo con la guerrilla “es una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”. Otros parlamentarios se han mostrado partidarios de que los Estados Unidos no deben ceder ante la solicitud de liberación de Simón Trinidad.
En consecuencia, no es nada claro que el gobierno de los Estados Unidos logre en el congreso la apropiación de US$450 millones en el presupuesto del año entrante con destino a una nueva etapa del Plan Colombia.
Sospechamos que un nuevo “conejo” al pueblo colombiano se dará en relación con la promesa presidencial de la refrendación del acuerdo de paz que se firme en la Habana, a través de un plebiscito, a pesar de que ya fue reducida la participación ciudadana para su aprobación y de que se pretende preguntarles engañosamente a los colombianos simplemente: ¿Usted quiere la paz? Si o no, sin dar la oportunidad de expresarnos del acuerdo, que sigue siendo un misterio el contenido de lo acordado hasta ahora.
Adenda: Los Estados Unidos, al igual que en 1821, cuando se les pidió apoyo para la independencia, repiten ahora: “Como habitantes del mismo continente, deseamos el buen éxito de sus esfuerzos”.
