jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-02-11 06:22

El placer de servir

Por Froilán Casas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 11 de 2015

Una persona servicial, es una persona atrayente. Si a usted le asignan una tarea o se ha comprometido a algo, sea alegre en hacerlo. Un vaso de agua es agradable cuando ha sido servido con alegría. Esas personas que llegan a la oficina, al taller amargados porque tienen que trabajar, deberían renunciar a su trabajo; hay  muchos haciendo fila para ejercer ese oficio o tarea y, lo harán mejor que usted.

La carrera administrativa en el sector público ha sido un logro enorme. Así evitamos la injusticia de depender de un jefe político, que hoy es y mañana deja de serlo. Antes, cuando el funcionario era de libre nombramiento, se cometían toda clase de atropellos.

Los empleados hipotecaban su vida al jefe del momento. Pero si no hay un cambio de mentalidad, ahora muchos empleados se sienten “dueños” del cargo y “trabajan” de una manera displicente. No hay cosa más aburridora que ir a una oficina y ser mal atendido. Peor aún, hay empleados que se apoltronan en sus cargos y no quieren saber nada de capacitación, siguen con las mismas mañas de siempre.

Es lamentable que para que un empleado “funcione” tenga que ser contratado temporalmente. Si su jefe es excelente, o trabaja o se va; entonces, ahora sí, desempeña la tarea con excelencia. ¡Qué triste que se tenga una mentalidad de esclavo! Sólo se trabaja cuando está el control externo. Libre es aquél que actúa de acuerdo a su conciencia y la conciencia del hombre de bien, del cristiano es la honestidad y la transparencia. Esta es la mejor carta de presentación. No busque padrinos, brille con luz propia.

A propósito del tema, permítame presentarle, amigo lector este mensaje de la poetisa chilena Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral: “Toda la naturaleza es un anhelo de servicio. Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco. Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú; donde hay un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú. Sé el que apartó la piedra del camino, el odio entre los corazones y las dificultades del problema. Hay alegría de ser sano y de ser justo; pero hay, sobre todo, la hermosa alegría de servir.

¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender!... Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay pequeños servicios que son buenos servicios: adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar a una niña. Aquél es el que critica; éste es el que destruye. Tú sé el que sirve.

El servir no es tarea sólo de seres inferiores. Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamarse así: EL QUE SIRVE. Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?”. ¡Qué hermoso mensaje! ¿Verdad? Cristo el Hijo de Dios nos dijo que Él no había venido a ser servido sino a servir. ¡Esa sí que es una verdadera revolución cultural! Observe,  querido lector: el que no vive para servir, no sirve para vivir.

Los zánganos y los parásitos, le hacen mucho mal a la sociedad. No hay mayor satisfacción en la vida que el haber pasado por un cargo con un hermoso valor agregado: EL SERVICIO.

*Froilán, obispo de Neiva