El peligroso proyecto parque Colombia
Carolina Salazar
A principios de este mes de abril de 2017 leí en el Diario del Huila un par de artículos sobre el debate en el Concejo de Neiva, del proyecto “Salvemos el río Magdalena” que tiene como objetivo impulsar el turismo del río. Estoy de acuerdo con que se debe idear una estrategia para atraer turistas, pero se equivocan de manera garrafal en proponer al Parque Colombia como un proyecto para lograrlo.
Esa propuesta de Parque Colombia no es más que unos “renders” y videos que han descrestado a funcionarios municipales y concejales desde hace unos tres años cuando comenzaron a rodar por las oficinas de posibles inversionistas y por las noticias. Renders y videos que muestran propuestas sin conceptos, irresponsables, sin valor estético y de muy mal gusto; propuestas sin estudios ni análisis topográficos o estructurales, es decir inviables y mentirosas.
Porque de los arquitectos que diseñan a punta de renders no se puede esperar otra cosa que este tipo de proyectos que sólo descrestan a ingenuos.
Desde lo geográfico los renders se inventan la topografía para que la gente se imagine -entre otras locuras-, que podrá disfrutar de una playa como si estuviera en el Caribe, con arena, palmas de coco y asoleadoras en la mitad de un río que cada año se mueve y se desliza de una orilla a la otra y que a su paso deja al descubierto planchones de arena en lugares diferentes de su cauce. Renders y videos que ilustran al río Magdalena más como un mar con olas.
Desde lo ecológico los renders no tienen respeto por el ecosistema del río. Porque los arquitectos que diseñaron la propuesta no tienen conocimiento alguno del bosque seco tropical, de su vegetación, de su importancia en el planeta o de su estado de amenaza. Proponen además un acuario que más parece un bar o una discoteca, con grandes volúmenes de agua de casi cuatro metros de altura sin estructura que la contenga. Repito, ¡los renders y los arquitectos sin conocimiento aguantan todo!
Desde lo estético, los elementos, estructuras y construcciones son de mal gusto, con fachadas llenas de arcos de colores que parecen pastillaje, volúmenes redondeados que no se sabe de qué material son. Estructuras de palos de madera, de más de ocho metros iluminadas o pintadas con los colores de la bandera de Neiva. Una casa al revés que más parece un error de elaboración del render. Por el bien del arquitecto diseñador, debería serlo. Árboles rojos, verdes y amarillos que no se sabe en qué material son. ¿Para qué hacer una horrible copia de la naturaleza? Un barco lleno de colores o una mujer gigante que sale del río con la mano en alto, que parece ser un mirador, con materiales que no se sabe qué son, ni cómo o a qué precio van a conservar su color … en fin, desde lo estético podría describir la falta de calidad de diseño de todos y cada uno de los espacios y “construcciones” que aparecen en la propuesta.
Desde lo arquitectónico, dibujos de piso pretendiendo copiar a Gaudí, una biblioteca que lo que menos tiene son libros y espacios para sentarse a leerlos. Porque los protagonistas del diseño son los edificios caricaturescos que no cumplen su función; Y tazas gigantes de café, pésima copia de Disney en la Florida.
Desde lo estructural, edificaciones que no pueden ser construidas, estructuras metálicas en contacto permanente con el agua que terminarán oxidándose y que no resisten la fuerza del río. Muelles y pasarelas sostenidos por pequeñas columnas de madera que es imposible construirlas- y si son pilotes hincados en el río no quiero imaginar los costos-.
Desde lo económico, estructuras que para construirlas y mantenerlas se necesitan grandes cantidades de recursos de los neivanos. Si, si se cometiera el gravísimo error de construir el Parque Colombia, se despilfarrarían nuestros recursos; sus edificaciones estarían destinadas a convertirse en “monumentos al abandono”, y los funcionarios responsables no me extrañaría que serían objeto de gran cantidad de investigaciones de los entes de control. ¡Así debería ser!
Desde lo turístico una suma de “atracciones” sin relación con nuestra cultura. Es una lista de clichés: aviones, dinosaurios, acuario, biblioteca, barco, playas con palmeras, que no van a hacer que viajeros nacionales o internacionales paren en Neiva. ¡Todo lo contrario!
Porque la mayoría de nuestros funcionarios y dirigentes políticos no leen ni investigan a fondo los temas. Si lo hubieran hecho sabrían que el espacio público relevante, responsable y valioso no se hace de esta manera. Por qué mejor no se unen los municipios del Departamento cuyas cabeceras municipales están junto al río y generan proyectos cuyo objetivo sea exaltar el valor ecológico inmenso que tiene y que el Huila, cuna del majestuoso río Magdalena se convierta en el mayor defensor de sus orillas y de su ecosistema, con senderos y espacios que no invadan las orillas, y recorridos que muestren a locales y visitantes su valor, como lo han hecho ciudades que sí lo entendieron y que están atrayendo millones de turistas cada año.
Proyectos maravillosos como el High Line en Nueva York que ha sido descrito como “El cambio más importante en la concepción del espacio público en Nueva York desde la inauguración del Central Park en 1857”, diseñado por una firma de arquitectos que se ganó el Concurso Internacional de ideas en el que participaron 720 propuestas y equipos de 36 países. O el Parque de la Cinta Roja a orillas del río Tanghe en China, cuyo desafío fue “preservar los hábitats naturales a lo largo del río mientras se creaban nuevos usos urbanos de recreo y educación”; Ambos muy premiados y admirados. O los proyectos portugueses en espacios naturales, reconocidos en el mundo por ser respetuosos con la naturaleza y tener una altísima calidad arquitectónica y paisajística. Los invito a que investiguen estos proyectos muy exitosos desde lo económico y turístico, en los cuales el protagonista es el escenario natural, no el ego del diseñador.
No es coincidencia que los proyectos de mayor impacto en el mundo hayan sido producto de concursos arquitectónicos. El gobierno municipal debe ser responsable y serio y convocar un concurso arquitectónico abierto a través de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, estableciendo los lineamientos en concordancia con el valor ecológico y escénico del río y su potencial turístico. Señor Alcalde, señores Concejales, señores funcionarios municipales, ¡Sean responsables con Neiva, con los neivanos y con el río Magdalena y no sigan promoviendo proyectos tan peligrosos e irresponsables como el Parque Colombia!
