El peligro musulman(3)
Según Pedro Díaz Polanco, Director de Ciencias Políticas y Gestión Pública en Universidad San Sebastián en Concepción Chile, una radical musulman no es necesariamente un terrorista.
Argumenta su posición en el hecho de que el Islam es una religión integrista, con visión integral de la vida, por lo tanto es fuente que establece conductas y costumbres para encauzar la vida de los hombres en todos los aspectos de la sociedad. Y se atreve a afirmar que “un buen musulman tiene que ser integrista”.
El problema es que el objetivo del islamismo radical es lograr sus fines con cualquier medio, sea éste convencional o violento, por lo tanto el terrorismo es uno ante sus ojos plenamente justificado, aclaración necesaria para evitar xenofobias frente a musulmanes pacifistas. El islamismo radical es una ideología violenta, opresiva y autoritaria construida sobre elementos extraídos de la religión musulmana. Estos grupos, con el pretexto de la religión, buscan el poder político absoluto, adoptar un califato dictatorial, llegando incluso a pensar en uno de tipo global.
En esta dirección, buscan adeptos en todas partes con el fin de adoctrinarlos y convertirlos en herramientas de sus creencias para la islamización del mundo y la destrucción de los infieles y los apostatas. Estos grupos son los que propenden por la destrucción del enemigo del islam, incluso a través del terrorismo, siendo su principal objetivo judíos y cristianos, quienes representan la civilización mundana. A su forma de vida, a sus modas, a su desarrollo científico los islamistas se oponen por basar su vida en la fe únicamente.
Desconocer el dogma de Muhammad de que el cristianismo y el judaísmo son religiones abrahámicas, o religiones hermanas del islam, los pone en su contra, del cual Pedro Díaz Polanco considera que el islamismo radical tiene posiciones anti-islamista por que desconoce el Coran. Los radicales musulmanes no aceptan discusión, buscan imponerse entre los islamistas, no son la minoría entre ellos y su objetivo es instaurar la Shari’a en el mundo islámico, para de allí instaurar la umma mundial.
Los terroristas se alimentan del fundamentalismo, y basados en las escrituras sagradas legitiman sus acciones. La invasión de la URSS a Abganistán convocó a musulmanes de todo el mundo para ir a luchar allí, y el conflicto palestino y la división del territorio con la aprobación de la ONU ponen a occidente como enemigos inmediatos del Islam. Para los grupos radicales estos hechos no son olvidados, por lo que los líderes religiosos del islam han declarado varias fatwas. El conflicto palestino-israelí es la principal causa de los islamistas integristas. Metidos en la correlación de fuerzas, pretenden instaurar gobiernos radicales y fundamentalistas en el entorno árabe, y desde allí ampliar su poder mediante la conquista de territorios.
Mientras tantos sus acciones en todos los frentes, con todas las armas, públicas o secretas, se extienden por todo el mundo, en su objetivo de conquistar la gloria de mahoma, a costa de exterminar a los infieles. Una gloria donde no tienen oportunidad principios valorados por occidente como la libertad y la democracia, y donde la otra mitad de nuestro género, las mujeres, son un elemento de reproducción solamente.
