viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-05-31 10:14

El Paráclito

Orlando Parga Rivas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 31 de 2017

El mundo católico celebra este fin de semana su gran fiesta: la venida del Espíritu Santo a los Apóstoles y a su Madre María. La obra misional emprendida por Cristo de ayudar a los desamparados tenía que seguir su marcha impulsada por el alimento espiritual.

Cristo El Anunciado vino al mundo para que con su ejemplo continuáramos en la obra redentora de su Reino y ser constructores de una mejor ciudad, región y país. El Padre Rafael García Herreros lo resumía en términos de la doctrina social de la Iglesia Católica, así: debemos dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos.

El Espíritu Santo es el mejor regalo, dádiva y ofrenda de Jesús para con su pueblo, de modo que permitamos la guía protectora del paráclito, quien es la fuerza que viene de lo alto. En el evangelio de Juan, capítulo 14, versículos del 16 al 18 señala: No voy a dejaros abandonados: volveré para estar con vosotros, es una clara muestra del amor del hijo para con los cristianos.

El Padre García Herreros promovió el afecto trinitario a través de la Renovación Carismática Católica en el amor a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Y fundó miles de grupos de oración en toda Colombia y el mundo para que se reunieran en pequeñas Koinonias, como representando las primeras comunidades cristianas apostólicas que tenían todo en común.

La Misión que impulsa a seguir a Cristo está representada en el Espíritu de la Verdad que guía a complementar su obra salvífica en el pueblo excluido. De modo que continuamente debemos invocar su presencia consoladora para que el pueblo católico se revista de un nuevo Pentecostés, como aquel que sacudió a un pequeño pueblo donde se hallaban reunidos la Virgen María y los Apóstoles.

El Espíritu Santo es el defensor de los desposeídos y más necesitados, permite dignificar la esencia misma del ser, la transparencia de los actos humanos se ve reflejada en el actuar por medio de la llama viva inculcada por el paráclito a sus apóstoles para transmitir el amor de Dios a nuestros semejantes.

De ahí la importancia de la acción evangelizadora con fines morales y sociales emprendidos por el Padre Rafael García Herreros, quien en cumplimiento de su obra inculcó la sabiduría, el entendimiento, el consejo, la piedad, y demás dones del Espíritu Santo.

La misión emprendida por este Sacerdote Católico permite vivir en la capacidad del Espíritu a tal punto que las actividades realizadas permitiesen entender que fueron promovidas en perfecta armonía con el mensaje universal de amor y reconciliación entregado por Dios.

El alma renovada desde el interior debido a la gracia del Espíritu Santo es el mensaje más sublime que debe tener el servidor cristiano, y cuyo contenido le es aplicable a los pueblos en todos los espacios y tiempos.

De modo que el mundo entero celebra hoy la Gran Fiesta de Pentecostés, que en muchas iglesias tienen programadas vigilias de recibimiento y Solemnes Celebraciones Eucarísticas con el principal propósito de esperar la llegada del Paráclito.