sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-25 09:31

El país de la fantasía

Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 25 de 2017

Nunca terminaremos por entender este país, sino es porque a fuerza de golpes, como esos que nos da la vida, llegamos a la conclusión de que ésta Colombia, no es más que un país de la fantasía, de la veleidad y del engaño.

Y un país de la impunidad, del delirio de lo innarrable, donde las formas de actuar de nuestros gobernantes, nos hace sentir responsables por lo que hacen sus asesores a sus espaldas o por lo que finalmente ellos alcanzan a enterarse, cuando los medios de comunicación dan a conocer todos los hechos y circunstancias que han vulnerado el ordenamiento jurídico y que era ajeno a su conocimiento.

Se me cae la cara de vergüenza cuando escucho a esos directores de campaña de nuestro Presidente o de los Candidatos, para reafirmar y clamar justicia, en un país de la impunidad, del crimen y del delito, y más allá, cuando terminan por jurar y advertir que ellos son garantes de la inocencia de aquellos.

Que triste que éste país y todos los colombianos, hayamos perdido la brújula de la moral, de la ética, de los valores y de todo lo que tiene que ser la fuente de la dignidad y de la honra.

Si no mancillamos la ley, hemos terminado siendo cómplices de quienes violan o transgreden el ordenamiento jurídico.

Hemos terminado aplaudiendo a víctimas y victimarios.

Hemos terminado por perdonar a unos y a otros, para bien de una democracia que nunca ha existido, de un manejo del poder que ha sobrevivido gracias a la corrupción y a las formas de exterminar con el nombre y la reputación del otro, para que nadie confíe en nadie y para que todos terminemos siendo ciegos, sordos y mudos.

Ahora que todo este juego siniestro de las acusaciones se presenta entre los partidos políticos que se reparten el poder, es cuando desde la barrera nos sentimos perdidos en un laberinto, sin salida alguna, ya que los campesinos y los obreros se acostumbraron a vivir de sobra con un salario mínimo, y el gobierno nos engaña cuando advierte que no existe pobreza y que se puede vivir dignamente con una tercera parte de dicho salario, y por tanto, que estamos viviendo de sobra con la generosidad de nuestros patrones.

Estas formas de corrupción, estas formas de salvajismo económico en el que nos va introduciendo la economía de mercado de un gobierno liberal y pro imperialista, hacen parte de un escenario en el que a sus espaldas, solo ellos tienen derecho a sobrevivir con sobresueldos, con coimas, con mermeladas y con todas las formas de enriquecimiento ilícito que se hicieron tradicionales en el arte de gobernar y en el ejercicio del poder. 

Colombia con su aparato judicial, está en mora de reconocer e indemnizar como a bien tenga, a nuestro Presidente y a quienes han sido víctimas de acusaciones temerarias, como se predica hoy en día, cuando se destapan los apoyos a algunas de las campañas políticas colombianas, que van desde el Cartel de Cali hasta el inversionista brasilero Odebrecht, entre otros tantos que además, en contraprestación, han recibido contratos y compensaciones multimillonarias por dichos aportes a sus campañas, y lo cual se replica desde un Concejal de pueblo hasta un Presidente de la República.

Este es el país de la fantasía, de Alí Babá y los cientos de ladrones que desde todas las esquinas, esperan del gobernante, su cuota parte económica por su aporte a la campaña y el país y la sociedad, sigue silenciosa, sin importarle lo que sucede a sus espaldas. Es hora de despertar.