El Nuevo Fiscal General
Tomás Andrés Murcia Olaya
El pasado lunes 11 de julio fue elegido por la Corte Suprema de Justicia con 17 votos a favor como nuevo Fiscal General de la Nación el doctor Néstor Humberto Martínez Neira. Este excelso abogado y economista javeriano se convierte en el octavo fiscal general elegido en propiedad para orientar la política criminal por los siguientes cuatro años, desde su nacimiento con la carta de 1991 y su entrada en operación el 1 de julio de 1992 remplazando a la extinta Dirección Nacional de Instrucción Criminal, la fiscalia ha venido evolucionando y entregándonos a los Colombianos los nuevos modelos jurídicos de justicia criminal, el más importante si duda la entrada en vigencia de la ley 906 de 2004 que impuso el nuevo modelo acusatorio y retomo la oralidad en los estrados judiciales.
Con todos los pergaminos que se pueden adquirir tanto en la vida académica como en el desarrollo de una vida pública ejemplar y de grandes logros el doctor Martínez Neira sin duda alguna era la persona más idónea para ocupar la jefatura del ente instructor e incorporar los nuevos retos jurídico penales que se avecinan con la entrada en vigencia de los acuerdos de paz. Sus gestas son bien recordadas por todo el País, aun en los momentos más espinosos que la patria haya atravesado su liderazgo y capacidad para impulsar e implementar nuevas disposiciones legales son bien conocidas, prueba de ello es el estatuto anticorrupción y la ley de administración de justicia labradas y aprobadas cuando ocupara la cartera de justicia. Igualmente fue el fundador del primer centro de arbitraje de la Cámara de comercio de Bogotá, que ha sido ejemplo en otros países de la región, así mismo su paso por la Súper Intendencia bancaria, la primera junta directiva del banco de la república, embajada de Francia, Ministerio del Interior y de la presidencia lo hacen ser el mejor conocedor y guía jurídico que hoy en día ostente nuestro sistema.
No cabe duda que la sala plena del alto tribunal de la jurisdicción ordinaria acertó con la decisión tomada y señalada en líneas anteriores, elegir a un investigador, tratadista, conjuez, profesor, litigante y gran impulsor e innovador en materia jurídica es prenda de garantía que a la justicia punitiva se le avecinan nuevos vientos de grandes transformaciones que beneficiaran a todo el sistema legal Colombiano.
