El misterioso silencio de Corhuila
Inexplicable que la Corporación Universitaria, Corhuila, no se pronuncie oficialmente seis meses despues del escandalo que sacudió a la comunidad universitaria, por la perdida, por ahora, de mas de siete mil millones de pesos que no se sabe en que caja fuerte están o a que bolsillo fueron a parar.
Ni el rector Roque Gonzalez Garzón, ni el Presidente del Consejo Superior el exgobernador Jaime Salazar Diaz, tocan el tema, sin embargo, en la universidad y en la calle se rumora con disimulo y sigilio sobre este millonario detrimento.
Como si fuera poco hurtaron unos trescientos cheques firmados y pagados fraudulentamente por casi dos mil millones de pesos, en cuyo tramite estan involucrados funcionarios de la institución y de un banco local.
Pese a la gravedad, las directivas de la universidad siguen en silencio misterioso, ya que con insistentencia se les pide pronunciarse oficialmente para evitar caer en imprecisiones.
Este comportamiento le ha deteriorado la imagen a la universidad y no pocos lo catalogan como un silencio complice, como se lo dije en otra columna al Presidente Salazar Diaz, y lo unico que recibí fue el rechazo.
Los funcionarios que aún quedan en Corhuila, porque ya se han ido varios, siguen perturbados y temorosos, “porque estan buscando a quien hecharle la culpa de la desaparición de los titulos valores”.
Sería bueno conocer en qué época se perdieron, cómo se perdieron, quien tenía la responsabilidad de esos títulos valores en la universidad y que se ha hecho para recuperar esos recursos.
¡Qué horror!, entre los cheques robados, las obras contratadas con sobreprecio, y las obras contratadas que no se hicieron pero se pagaron y, otras que se contrataron a precios exorbitantes van siete mil millones de pesos, y todo el mundo sigue callado y tranquilo.
Se trata del mayor desfalco en una institución educativa superior del Huila, y nadie supo nada en más de 10 años, porque el Consejo Superior no se reunió en todo ese tiempo, ni para trazar políticas, ni mucho menos junto con la revisora fiscal Esperanza Ramos Botello, para hacer el control administrativo que la ley les ordena.
Hay responsabilidades por acción y por omisión en manos de la Fiscalía General de la Nación y ya fueron despedidos el tesorero, el contador y el director financiero.
Preocupa que otros funcionarios valiosos de la universidad se los están llevando otras instituciones, luego de ser ultrajados rebajándoles el sueldo, como Carlos Oviedo, Orlando Repiso y Ernesto Cabrera que ahora trabaja con una multinacional.
Mientras al rector Roque González, quien aunque tiene reconocimientos, se subió el sueldo a 22 millones, más los gastos de representación y pasajes dos o tres veces por semana a Bogotá donde reside, 14 más que Virgilio Barrera, el rector anterior, quien apenas ganaba 8 millones de pesos.
¿Por qué el rector revestido de poderes especiales por seis meses, nombró como arquitecta de planta a la esposa del ingeniero Roberto Villegas, interventor en la construcción del edificio de laboratorio el principal testigo del destituido rector Virgilio Barrera ante la fiscalía, por incumplimiento de las obras contra Jaime Salazar Díaz, el constructor y ahora Presidente del Consejo Superior, ahora su peor enemigo?, una buena pregunta que deben responder.
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