jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-11-21 08:35

El microcentro de Neiva: Un caos reinante

En Neiva pasamos en las últimas tres décadas, de tener un microcentro tranquilo, con vías peatonalizadas, pensadas en el ciudadano y su derecho a la movilidad, a tener un verdadero caos, producto de la falta de autoridad, desidia de gobernantes y alta tasa de informalidad que nuestra la ciudad.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 21 de 2014

La afluencia de cerca de 70 mil desplazados en los últimos años, provenientes principalmente de departamentos vecinos, muchos de ellos desplazados por la pobreza extrema que se vive en la zona rural, así como la carencia de suficientes empleos de calidad, impulsaron a que muchos de estos nuevos habitantes, vieran en las calles y en la informalidad la única forma de subsistir. Si bien siempre han existido los vendedores ambulantes, este fenómeno se disparó en los últimos años.

Poco a poco se fue perdiendo el espacio público, miles de vendedores informales invadieron calles y vías peatonales del microcentro. La cultura de comprar en la calle fortaleció el comercio informal, llegando a generar invasión del espacio público, incluso el comercio formal. El problema ha tomado dimensiones mayores, convirtiendo el microcentro de la ciudad en un verdadero laberinto.

La solución a este problema no es fácil. En primer lugar hay que reconocer que la política de empleo es una competencia del Gobierno central. Pero en la medida en que se generen en la región más empleos formales de calidad, mediante el crecimiento económico y la generación de nuevas empresas, muchas de estas personas que viven del rebusque, irán hacia el camino de la formalidad. Por otra parte, se debe promover mediante el emprendimiento y la capacitación, la generación de microempresas asociativas, para que otro gran número de ellos decidan abandonar la calle. El ordenamiento del espacio público permitirá que aquellos que históricamente han laborado en la informalidad, se organicen en ciertos lugares, mientras que otros puedan participar de ferias de vendedores informales en plazas, bulevares y sitios públicos acondicionados para dichos  eventos de forma temporal.

La política implementada debe ser concertada con la comunidad, el comercio formal y con las asociaciones de vendedores informales. El resultado de dicha  concertación debe ser acompañada de la recuperación de la autoridad y el espacio público en el microcentro.

Ojalá y logremos recuperar nuestras calles y andenes, no por la violencia, sino mediante la concertación y las oportunidades para muchos vendedores informales, quienes lo único que esperan, es una oportunidad de tener un trabajo digno para salir adelante.