domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-08 09:36

El Magdalena (II)

Álvaro Hernando Cardona González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 08 de 2016

Habiendo la semana pasada ubicado histórica y geográficamente a nuestra más importante corriente hídrica nacional, queremos compartir con nuestros lectores otros destacados aspectos sobre la manera como administramos y apreciamos al río Magdalena.

A la cuenca alta del río Magdalena la protegen los guardaparques que son funcionarios de la Unidad administrativa especial: Parques Nacionales Naturales y que por su puesto se hallan en el Parque Nacional del Puracé. Funcionarios que son fácilmente identificables por su camisa azul con un oso de anteojos labrada en su brazo y pantalón caqui o azul. Definitivamente, y por algo de su entorno laboral, son los funcionarios más apasionados del Sistema Nacional ambiental-Sina. Son aproximadamente 800 funcionarios colombianos los encargados de cuidar los 59 parques naturales nacionales que cubren el 13 por ciento del territorio de Colombia. Esto quiere decir que, más o menos, cada uno protege 25.000 hectáreas.

Volviendo al Magdalena, el parque del Puracé es un ecosistema estratégico, que en 1979 fue declarado como Reserva de la Biosfera del Cinturón Andino por la Unesco y lo hizo particularmente en razón a la riqueza en biodiversidad. Este parque tiene una extensión de 83.000 hectáreas, y dentro de él existen alturas entre los 2.500 y 4.700 metros, entre Cauca y Huila.

El río ha debido convertirse en un verdadero colector de aguas servidas para Colombia por la desidia de los entes territoriales para evitarlo y la facilidad que ha hallado por la topografía de la cuenca.

Ha sido vergonzoso lo que hemos hecho. Trayendo a colación información que contiene un artículo publicado en el diario El Tiempo, citando cifras del libro ¿Para dónde va el río Magdalena?, publicado por Fescol, el 77 por ciento de su cobertura vegetal original ha sido deforestada, la pesca cayó en más de un 50 por ciento en 30 años, la erosión alcanza el 78 por ciento del área de la cuenca y la producción de sedimentos en suspensión, es decir, las partículas de tierra que transporta el río, ascienden a los 184 millones de toneladas al año. De acuerdo con esta misma fuente, el Magdalena es el décimo río más sedimentado del mundo.

Hay mucho por hacer, poco más de 200 municipios ribereños vierten sus aguas residuales al río directamente. Y no se puede perder tiempo. Cada día nos alejamos de ser uno de los países más ricos en aguas potables y accesibles del mundo y es diciente lo hagamos dándole la espalda al Magdalena.

Hay dos cosas que no se pueden devolver: el tiempo y el agua. Y si nuestra cultura y vida social huilense está tan ligada al agua y al Magdalena ya podremos imaginarnos porqué estamos como estamos y lo que nos espera.