El Magdalena (I)
Por Álvaro Hernando Cardona González
La razón de ser que Neiva haya quedado definitivamente anclada donde hoy crece urbanísticamente, es el río Magdalena. Por eso es que cuando se estudia el mapa urbano de esta, la población se extiende sobre la margen derecha del caudal hídrico más importante de Colombia.
El río siempre nos dará para recordarnos porqué somos como somos, porqué nuestras costumbres y nuestras creencias.
Hablar del río es empezar por hacerlo del depósito de agua de 7 hectáreas, que en la confluencia de las cordilleras en el Macizo Colombiano se halla a 3.327 metros de altura. También lo es decir que de él que dependen más de 32 millones de personas, que en su cuenca se produce alrededor del 80% del PIB nacional, que con él se produce el 70% de la energía hidráulica, de su recurso depende el 70% de la producción agrícola del país y el 50% de la pesca de agua dulce nacional.
Esta laguna se encuentra entre los municipios de San Sebastián (Cauca) y la vereda San Antonio del municipio de San Agustín (Huila).En el Parque Nacional Natural Puracé, queda el Páramo de las Papas que acoge a la Laguna de la Magdalena, y de allí se desprende el conocido como Río de la patria.
Para los antepasados americanos el río aún no era el Magdalena, sino el Yuma, que en quechua significa Río de la alta montaña. Ellos lo veían nacer y es que interpretaban el rededor donde todo es más claro. El agua, el aire, el azul y el verde limón de los frailejones que abundan. A lo que hay que agregar, un viento persistente y furioso y las formas curiosas de las cumbres de las montañas que lo rodean todo.
Pero en el macizo, también conocido como el Nudo de Almaguer, también surgen otros caudales hídricos importantísimos para nuestro territorio y sus pobladores: por eso se dice que allí hay una estrella fluvial, pues nacen los ríos Magdalena y Cauca que van al norte del país; el Patía hacia el occidente, y el Caquetá hacia el oriente amazónico.
El río es el mayor determinante ambiental para nuestro Huila y claro para Neiva. Cuando se observa el inventario hídrico de la ciudad es fácil ver que las corrientes de agua que se desprenden de la cordillera oriental, incluso muchas del occidente, cercanas a la ciudad, discurren hacia el río. En las primeras las más importantes: Las ceibas, La Toma y el Rioloro. Por ello debemos entender al agua, al cauce, a las fuerzas que hacen que discurran, a las ondulaciones de su camino y riberas.
La historia y el devenir del Huila y Neiva están íntimamente ligados al Magdalena. Primero fue el río, las brisas que trae y el clima que crea, y luego nosotros que lo hemos transformado pero al que le damos terca e injustamente la espalda. Ojala y alguna vez lo entendamos antes de que sea tarde.
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