El macrosismo de Neiva hace 50 años
Por Pedro Arias Villa
El próximo jueves 9 de febrero se cumplen cincuenta años del macrosismo que a las 10:24 de la mañana, hora local (15:24 antigua Hora del Meridiano de Greenwich, hoy UTC) estremeció una buena parte de Colombia. Y, por coincidencia, ese 9 de febrero de 1967 también cayó en jueves… Uy qué susto…
Fue un sismo muy violento, de magnitud 7.2 Mw. registrado en más de 500 estaciones sismológicas del mundo. Para ilustración de mis lectores (MW) es la nueva escala sismológica llamada “de magnitud de momento” que es una escala logarítmica usada para medir y comparar terremotos. Está basada en la medición de la energía total que se libera en un sismo. Fue introducida en 1979 por Thomas C. Hanks y Hiroo Kanamori, como la sucesora de la escala sismológica de Richter. La ventaja de esta escala es que no se satura cerca de los valores altos. Es decir, a diferencia de otras escalas, esta no tiene un valor por encima del cual todos los terremotos más fuertes reflejan magnitudes muy similares.
El sismo tuvo una profundidad superficial, que se registró al nororiente del departamento del Huila en límites con Caquetá y Meta. Los departamentos más afectados fueron Huila, Caquetá y Tolima, donde se presentaron colapsos y daños severos en las construcciones. Se sintió en gran parte del territorio colombiano y en algunas ciudades del Ecuador.
En las poblaciones de Campoalegre, en Vega de Oriente y en la inspección de policía El Paraíso, de Algeciras, más del 50% de sus construcciones colapsaron, las carreteras se hundieron, hubo fuertes deslizamientos de tierra y muchas personas perdieron el equilibrio y cayeron al piso por efectos del temblor.
Un resumen general de daños del departamento del Huila mostró que más de 1.000 viviendas quedaron destruidas, alrededor de 1.500 semi destruidas y más de 5.000 averiadas.
Hubo licuefacción de suelos, fenómeno que se describe como el comportamiento del suelo que, estando sujeto a la acción de una fuerza externa, en ciertas circunstancias, pasa del estado sólido a una especie de estado líquido pesado. Es uno de los fenómenos más dramáticos y destructivos de un fuerte sismo. Y, además, uno de los más polémicos y peor explicados. Es un fenómeno inducido por las acciones sísmicas en los suelos granulados, en los suelos sueltos saturados o moderadamente saturados y con un drenaje pobre.
También hubo incendios, inundaciones, deslizamientos y agrietamientos del terreno que bloquearon carreteras, interrumpiendo el paso de vehículos en 21 poblaciones de los departamentos del Huila y del Tolima.
Algunas personas en Neiva, Pitalito Altamira y Vegalarga, afirman haber visto ondas en el suelo de aproximadamente 50 centímetros de altura.
En ciudades como Ibagué y Bogotá se sintió bastante fuerte, provocando pánico y obligando a la mayoría de los habitantes a salir de las edificaciones. Varias viviendas presentaron grietas considerables en sus muros, y algunas quedaron arruinadas.
Ocurrieron averías leves en Pasto, Buenaventura, Barrancabermeja, Manizales y Tunja, donde algunas viviendas presentaron pequeñas fisuras y muchas personas lo reportaron.
En los tres días siguientes al terremoto se sintieron alrededor de 20 réplicas, y la estación sismológica de Bogotá registró hasta el 9 de marzo del mismo año, un total de 350.
El número de muertos fue de 98, de los cuales 15 fueron de Neiva. Hubo más de 200 heridos y 100.000 personas damnificadas.
Es importante que recordemos la historia de esta tragedia para estar preparados, dice el Dr. Pedro Pablo Tinjacá Ruiz, Jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo del Municipio de Neiva. “No se trata de hacer “terrorismo sicológico”, pero la posición tectónica del país y las características geológicas del Huila indican alta probabilidad de recurrencia de eventos sísmicos de magnitud importante. Neiva es una de las quince cabeceras municipales que presenta un alto riesgo para la ocurrencia de un sismo. Esta actividad es continua debido a la falla de Algeciras que recorre casi la totalidad del departamento del Huila. Debemos estar preparados.”
La ciudad de Neiva está situada en una zona de amenaza telúrica importante, con evidencia de sismos que han causado graves daños y muchas víctimas. Los más recientes son el del 9 de febrero de 1967 y el de 1994. Tras 50 años del evento de 1967 el gobierno nacional está realizando un estudio para estimar las aceleraciones asociadas a diferentes períodos de retorno.
Se determinó un área de 33.400 Km2 alrededor de Neiva para la investigación. Bajo esta zona se encuentran tres sistemas de fallas importantes que atraviesan a Colombia, como el Sistema de Fallas El Romeral, bajo el flanco occidental de la cordillera central. Este sistema de fallas cruza a Colombia desde el Mar Caribe hasta el Ecuador y ha generado importantes sismos como el de 1983 cerca de Popayán, el de 1994 al occidente del Huila y, más recientemente, el de 1999 en el Departamento del Quindío. El sistema de Fallas del Magdalena, atraviesa el borde occidental del Valle del río Magdalena, y ha generado sismos de intensidad intermedia en 1805, 1816, 1824 y 1942. Y, finalmente, el Sistema de Fallas del Borde Llanero, bajo la cordillera oriental, considerado como muy activo, ha generado grandes sismos como el de 1827 en el Huila, el de 1834 en Nariño, el macrosismo del Huila en 1967 y el sismo de 1995 al norte del Huila.
¿Estamos preparados, como los japoneses, para enfrentar otro terremoto de escala 7.2 Mw? Sí, estamos preparados como los japoneses, pero para ponernos amarillos del susto.
