El lobby de magistrados
Hoy el presidente de la República posesionará a cuatro consejeros de Estado. Se trata de los abogados Gabriel Valbuena, William Hernández, Marta Velásquez y Rocío Araujo. Todos con altas calidades profesionales, quienes harán parte del selecto grupo de togados que tomarán las definitivas decisiones en el máximo tribunal de la justicia contenciosa.
Ojalá los entrantes magistrados desde sus diferentes trabajos apoyen la descongestión judicial y propicien el precedente jurisprudencial tan necesario para ayudar a la celeridad de la justicia.
La verdad es mucho lo que se espera de ellos, como de todas las altas dignidades en la Rama Judicial. Es así como vemos que ya se comienzan a hacer cábalas en torno a quién será el nuevo integrante de la Corte Constitucional. Hasta el momento hay una terna compuesta por Alejandro Linares, Catalina Botero y Magdalena Correa, sobre quienes están puestas todas las miradas, sobre todo por su parte ética.
Ayer, a propósito de la transparencia, se les preguntó en el Senado sobre la percepción que ellos tenían del lobby. Algunas respuestas sorprendieron como la de uno de ellos, al afirmar que “Un tinto no se le niega a nadie”.
Po otro lado, Magdalena Correa dejó clara su postura en una corta frase: “El cabildeo tan necesario en escenarios democráticos como el Congreso, nunca jamás puede ejercerse en el escenario judicial”.
A decir verdad, la discusión de si se regula o no el lobby es una polémica ‘bizantina’ que no debería darse en estos momentos donde hay tantos temas trascendentales que analizar. Pues la discusión de fondo es la ética de los magistrados, elemento de su fuero interno que no se adquiera en ninguna universidad pública ni privada del país, y para tristeza de muchos, en ningún centro educativo del mundo.
Pues bien, hoy en el Congreso se tendrá que definir quién de los tres tiene no solo más capacidades, sino mayor honestidad. ¿Habrá algún artefacto para medir la honestidad u honorabilidad de una persona?
Hasta el momento el aparato más avanzado para descubrir falacias es el ‘detector de mentiras’, sin embargo, para descubrir la cara honesta de alguien la mejor forma es viendo su pasado. Elemento que será determinante hoy.
Ojalá que la elección sea la más justa, y la más beneficiosa para la justicia constitucional, tan necesaria en nuestro país.
