El libertador José Antonio Páez
Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Como de fascinante considero la lectura de una reproducción de la edición original de la autobiografía de José Antonio Páez existente en la biblioteca del Congreso de Los Estados Unidos de América, en Washington, con un hermoso prólogo de José Martí quien relata con suma elocuencia la despedida de los restos del General que ¨en parada solemne fue escoltado el cadáver por las calles más nobles de Nueva York, desde el cuartel del regimiento de milicias al muelle de donde, al son de los cañonazos funerales, lo transportó una lancha de vapor al buque de guerra que, por decreto del Congreso de Washington llevaba los restos del héroe a Venezuela¨. Relata el Libertador de Cuba ¨del que con el agua al pecho y la lanza en los dientes salió de los esteros del salvaje para ganar, en la defensa de la libertad, los grados y riquezas que otros ganan oprimiéndola, y morir al fin recomendando a sus compatriotas que ¨como no sea para defenderse del extranjero jamás toquen las armas¨ ¨.
En cuanto a lo primero, curiosamente, es exactamente lo que ocurre en el sistema ¨Chavista¨, cuyos dirigentes obtienen ¨grados y riquezas¨ oprimiendo a los Venezolanos. Sobre la recomendación respecto de las armas, el ¨Chavismo¨ tiene armados trescientos mil civiles para amedrentar la oposición interna y sostener su fracasado sistema. Esa es la nueva filosofía de quienes dicen ser seguidores de Bolívar y Páez.
En la introducción de la autobiografía dice el General Páez: ¨gracias sean dadas a la Providencia que me ha prolongado la vida suficientemente para haber oído lo que todos han hablado y poder hablar cuando todavía algunos no han callado¨.
Parece que los tiempos no han cambiado; desde aquella época mencionó ¨los odios que dividen nuestra sociedad política¨. Indica igualmente la necesidad de impulsar la educación como base fundamental de la fe en el porvenir. Se muestra contrario a quienes predican la doctrina de razas en América porque se podía verificar la fusión de todas ellas como resultado ¨del progreso moderno y del principio de la fraternidad universal¨.
Recomienda finalmente a los compatriotas en la introducción a su autobiografía fechada el 19 de Abril de 1.867 en Nueva York: ¨que tengan valor y armas solo para una guerra estranjera y que trabajen con fe y devoción por el porvenir de nuestra patria que solo necesita paz, y más que nada orden, para el desarrollo de todos los variados elementos de prosperidad, a los cuales no se ha atendido por las disensiones y anarquías que han asolado siempre países tan favorecidos por la mano del Hacedor Supremo¨.
En posteriores columnas presentaré algunos aspectos de su fascinante historia.
ADENDA: ¿Hasta cuándo seguirá privado de la libertad el intachable y destacado hombre público Luis Alfredo Ramos, acusado por falsos testigos? ¿Quién los pagó?
