El legado jurídico de Rodrigo Lara Bonilla
Tomas Andrés Murcia Olaya
El próximo 30 de abril se cumplirán 32 años del magnicidio del ex Ministro Lara Bonilla, un extraordinario político huilense al cual toda la patria le ha profesado su admiración y respeto, un hombre que tuvo una asombrosa verticalidad en contra de las mafias organizadas, su moralidad en el actuar de la cosa pública dejaron para todo el país un ejemplo de lo que debe ser el ejercicio de la verdadera vida de un político, dedico su vida a servirle a su tierra y conquisto las más altas investiduras a muy temprana edad, fue concejal, diputado, alcalde, diplomático, representante a la cámara, senador y ministro de justicia cuando su existencia apenas llegaba a los 37 años de edad. Plasmó lo más loable que un ser humano puede perpetrar. Sacrificar su vida haciendo honor a sus principios y causas que se enmarcan en la rectitud de un hombre de pueblo. Muchos han escrito, documentado y hablado de su vida política tan brillante como lo fue él. (Hoy en día su vida pública está bien representada por sus vástagos).Pero hacía falta algo más que plasmar en la existencia de este asombroso huilense y que para muchos es desconocido por cuanto lo contemplamos desde el ambiente político. No obstante el ex ministro desarrollo una vida académica y jurídica admirable la cual le valió que su alma mater lo enviara a Europa a engrandecer sus conocimientos jurídicos, al igual, sus investigaciones académicas desarrolladas y orientadas por él, teniendo como sus discípulos a los que años más tarde han ocupado altos cargos en la magistratura, academia y en la vida pública nacional lo posicionaron en ese seductor ambiente de los libros como un gran académico e investigador. Pero algo asombroso y que incluso hoy en día apenas se está incorporando a la vida judicial Colombiana y que planteara el doctor Lara en 1983 al pretender la incorporación de la informática (Computadores). Al sistema carcelario y judicial del país. Una idea excéntrica para muchos toda vez que el desarrollo de las actividades judiciales de la época se hacían con el ruido de las teclas de las Olivetti o rémington que retumbaban cada rincón en donde se administraba justicia, pues esa idea propuesta hace más de 3 décadas hoy en día rugen en el panorama judicial y no es para menos cuando estamos próximos a la entrada del proceso virtual.
