lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-01-24 08:47

El lápiz mágico

Julio César Triana

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 24 de 2016

Hace algunos días leí un artículo que cuenta parte de  la apasionante historia de  la ganadora del premio Nobel de Paz, la activista de la educación  Malala  Yousafzai.  Muchas cosas me impresionaron de su vida, empezando por la juventud de la protagonista, quien con tan solo 18 años se ha convertido en la persona más joven de toda la historia en obtener tal reconocimiento.

Causa Impacto conocer el informe entregado por el ejército del país de la ganadora del premio Nobel de  Paz, en el que aseguraban que los talibanes habían decapitado 13 niñas y destruido 170 escuelas. Ello es poco para el terrible atentado del que fue víctima esta joven, quien recibió un disparo en la cabeza, quedó gravemente herida en un acto perpetrado por los talibanes en Pakistán cuando ella tenía  solo  15 años, todo por ser  defensora del derecho de millones de niñas a asistir a la escuela y al expresar a través de un blog su pensamiento.

Malala se ha convertido en un símbolo Mundial de la conciencia ciudadana y del deber de los gobiernos de dar prioridad en sus agendas a el derecho a la educación de nuestros niños. Su lucha y su voz ha sido escuchada en escenarios de trascendencia internacional como la Asamblea General de la ONU, ha logrado, incluso, que a su Fondo creado para promover la educación de millones de niñas  y la construcción de escuelas, lleguen aportantes como Microsoft y el director de la película Star Wars.

En una de sus entrevistas Malala afirmo que “cuando era niña creía en la magia, solía creer en un lápiz mágico y que todo lo que dibujaba con él, se convertía en realidad” tal vez sin pensarlo ese lápiz si ha hecho el mayor acto de  magia:  El de  convertir su lucha por la educación en la lucha de miles de jóvenes y especialmente de mujeres que ven en Malala un ejemplo a seguir y que comparten con ella el sueño de que no existan en el mundo niños sin el derecho a asistir a una aula de clases y menos que sean asesinados por pensar que la educación es un derecho irrenunciable.

En Colombia necesitamos 32 lápices mágicos para que nuestros gobernadores dibujen el sueño de una cobertura total en educación, instituciones educativas bien dotadas y docentes con la preparación y capacitación adecuada. En el Huila nos damos por bien servidos, por lo menos así lo pensamos la mayoría, pues tenemos un Gobernador que quiere hacer de la educación su principal propósito de Gobierno.