El infalible Dr De La Calle.
Julio Bahamón
En el cuatrienio del 94 al 98, llegué a tenerle alguna consideración al Dr De La Calle cuando en un gesto de dignidad renunció a la Vicepresidencia de la Republica en el Gobierno de Ernesto Samper en medio del escándalo por el proceso 8.000. Ahora, su actitud me avergüenza a raíz de las declaraciones dadas al periódico El Tiempo por la decisión de la Corte Constitucional que le devolvió al Congreso la facultad de deliberar, analizar, aprobar o negar cualquier iniciativa del gobierno en materia legislativa, con proyectos de ley o de actos legislativos, función normal establecida en la ley interna del reglamento del Congreso de la Republica. Primó más en ellas su afán (fast-track) de figurar y de implorar a su partido y a los grupos de izquierda, por tercera vez, un respaldo a su débil aspiración a la presidencia de Colombia. El la llama, “una enorme coalición por fuera del congreso”. Vean Uds hasta donde llega la vanidad del antiguo “nadaista” de Manizales; quiere que todo gire a su alrededor pero sin injerencia del Congreso, entidad que él mismo venía utilizando para torcerle el pescuezo a su creatura, la Constitución de 1.991. Pero es bueno recordarles a los lectores que desde el año de 1.748, el ilustrado abogado y político Francés, Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu, en su célebre obra, El Espíritu de Las Leyes, propuso como organización de los estados defensores de los derechos fundamentales y como principio de caracterización del Estado de Derecho Moderno, El Equilibrio de Poderes. “El poder es único e indivisible y su titularidad recae en el pueblo. Existen tres poderes: El ejecutivo, el legislativo y el judicial. Para prevenir que una de las ramas del poder se convierta en Suprema y para llevarlas a cooperar, los gobiernos que emplean este sistema de separación de poderes han creado un sistema de controles, de pesos y contrapesos”. Sin embargo lo que intentaron hacer Santos, las Farc y de La Calle con el sistema fast – track en el trámite de los proyectos ante el congreso de la república para “implementar” el acuerdo suscrito, con los narcoterroristas no fue precisamente limitar la acción del parlamento, sino que lo que quisieron hacer fue eliminar su participación. El Fast-Track antes del fallo de la Corte Constitucional tenía amarrado y amordazado al congreso, como uno de los tres poderes del Estado. El señor De La Calle en su entrevista falta a la verdad cuando afirma que ese acuerdo había sido refrendado, pues sabemos que fueron negados en el plebiscito del 2 de Octubre del año pasado. Y acude nuevamente a la amenaza mediática, “de que se podrían generar nuevas violencias”. Son tan recurrentes los incumplimientos oficiales a la guerrilla que esa agrupación al margen de la Ley debe estar confundida y deseosa que venga pronto un gobierno serio con el cual pueda culminar, previa revisión de las mentiras del ejecutivo, un pacto de paz sin impunidad, estable y duradero.
