sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-07 08:39

El imperio de la ley

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | diciembre 07 de 2016

La ley no es un absoluto. Las leyes se deshacen como se hacen, el culto a la ley por la ley es una idolatría que ha padecido por siglos la humanidad. Toda ley es nefasta cuando pisotea la dignidad de la persona humana. El imperio de la ley no puede estar por encima del respeto a la persona humana. Jesús, nuestro Maestro combatió el legalismo que sesga el respeto a la persona humana. Por eso el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Las normas no pueden suplantar el valor de la persona. La ley que lesione al hombre, debe suprimirse. Las leyes son indispensables, por supuesto, pero ellas, a su vez, están al servicio del hombre. La ley debe respetar la cultura de los pueblos; las creencias son una parte fundamental de esa cultura. Hoy se  está sacando a los  ministros católicos de todas las instituciones públicas: colegios, hospitales, fuerzas armadas, cárceles, etc.  ¡Qué ingratitud del hombre de hoy! Desconocer el pasado borrando el valioso aporte de la Iglesia en la construcción de este país. Cuando visito las veredas y barrios de mi diócesis de Neiva, encuentro el entusiasmo y el fervor de la gente que esperan con cariño a su pastor. ¿Por qué un grupo minúsculo de la  vida democrática “legisla” sobre todos los colombianos? ¿Por qué unas minorías desconocen el hecho histórico de las mayorías? La minorías en una verdadera democracia merecen nuestro respeto, ¡ni más faltaba que no! Desconocer el papel de la Iglesia en Colombia es una bofetada aberrante contra la mayoría de los colombianos. Mire usted la historia y constate en ella el papel de la Iglesia en la vida de la cultura colombiana. Quienes nos detestan, de alguna manera recibieron algún aporte de la Iglesia, en su familia, en su entorno social, en su educación. ¡Qué ingratos! Y ahora los ministros de Jesús olemos a mal en las instituciones públicas. ¡Así le paga el diablo a quien bien le sirve! Así son las cosas: los que vitorearon a Cristo el domingo de Ramos, lo condenaron el viernes santo.  Lo invito, amigo lector a buscar en los archivos históricos de hospitales, centros de educación, obras sociales, SENA, a ver si no encuentra usted a un sacerdote o una religiosa  como iniciadores y fundadores de esas obras para el beneficio de toda la comunidad; y, ahora unos atrevidos, en forma irreverente pisotean el devenir histórico de la mayoría de los colombianos. ¿Por qué se miran las sombras y no las luces? Además, el que esté sin pecado que tire la primera piedra. ¿Qué autoridad moral tienen quienes nos critican y persiguen? Yo invito a los cristianos católicos a defender su Iglesia. Nos están sacando de la vida pública con el  silencio  obispos y  clase dirigente católica. Si no hablamos ahora, mañana será tarde. Hagámonos respetar, por favor. Da la impresión que somos estorbo en el escenario de la patria.  Como obispo, sucesor de los Apóstoles, me siento perseguido por mis propios compatriotas y algunos de ellos pareciera ser   bautizados. ¡Qué ironía! Volvió el coliseo romano.