El gran Acuerdo Nacional (II)
Por Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Continúo todavía con moderado optimismo frente al tema de la paz, no obstante las permanentes bravuconadas del presidente Santos, quien todavía se resiste a aceptar que el acuerdo de paz firmado con Timochenko, elaborado durante 6 años, fue rechazado con los resultados del Plebiscito realizado el pasado 2 de Octubre.
Recordemos como los lambericas del Presidente santos manifestaban a los 4 vientos, en vísperas del certamen, que el resultado sería un 80% de los votantes por el SI al acuerdo y un escaso 20% por el No. El pueblo Colombiano rechazó el acuerdo que en forma soberbia el Presidente santos se abstuvo de tener en cuenta las innumerables preocupaciones expresadas sobre su contenido por diversos sectores de la opinión pública.
Hemos escuchado en varias intervenciones al presidente repetir y repetir que él tiene el mandato del pueblo Colombiano de hacer la Paz al haber obtenido el triunfo en la reelección presidencial, y el mandato del concierto Internacional, al haberle sido otorgado el Nobel de la Paz. Dice que va hacer la Paz, que no admite dilaciones para su logro. Ya se venció el cortísimo plazo fijado (18 días) para que los promotores del NO hicieran sus propuestas, las cuales ya eran suficientemente conocidas por el gobierno. Sin embargo, fueron presentadas más de 100 propuestas dentro del autoritario término. Ya viajó el doctor Humberto de la Calle a la ciudad de la Habana, para presentárselas y discutirlas con los negociadores de las FARC.
Ya admite el doctor de la Calle que deberá suscribirse un Nuevo Acuerdo, cuando inicialmente señalaba que simplemente había que hacerle algunas pequeñas aclaraciones y modificaciones razonables y viables sobre su contenido.
El camino correcto, señor Presidente santos, entiéndalo, es suscribir un nuevo GRAN ACUERDO NACIONAL que interprete de verdad a todos los Colombianos. Esa sí será la Paz Estable y duradera que tanto anhelamos.
No queremos, de ninguna manera, que se manipule a la justicia para tratar de conseguir una salida “Jurídica” que invalide los resultados del Plebiscito. No queremos seguir pareciéndonos al vecino país de Venezuela, en donde se desconocen a diario las mayorías democráticas, en donde se desconoce al Parlamento y donde el Tribunal Supremo y la Corte Electoral están al servicio del tirano Maduro. Por favor, no lleguemos a ese extremo. Dediquemos todas las energías a lograr el GRAN ACUERDO NACIONAL, sin amenazas ni “cañas”.
