El general Páez le responde al presidente Monagas
Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
El General José Antonio Páez, luego de haberse desempeñado en dos ocasiones como presidente de Venezuela, al acercarse el término de la presidencia del General Soublette, no aceptó una nueva candidatura y dirigió cartas en ese sentido al editor de la revista La Guaira y al editor del “amigo del pueblo” y manifestó además su imparcialidad en cuanto a la escogencia del nuevo presidente. Varios amigos del General José Tadeo Monágas le solicitaron su apoyo, ante lo cual contestó: “me sería muy satisfactorio ver a aquel jefe sirviendo a su patria a la cabeza del gobierno”. Fue elegido el General Monágas por una amplia mayoría en el congreso, pero al poco tiempo cometió toda clase de excesos y de arbitrariedades, ante lo cual el General Páez intentó reunirse con él a finales de 1847, pero se excusó de asistir al sitio previamente convenido, aduciendo que se encontraba enfermo. La diputación provincial de Caracas había formulado el 1 de Diciembre de 1846 una acusación formal contra los desmanes del presidente, para presentarla a la cámara de representantes, la cual, el 23 de enero siguiente la pasó a la comisión encargada de abrir concepto sobre las infracciones de la Constitución y de las leyes, pero al día siguiente, narra el General Páez “una soldadesca compuesta de la milicia de reserva armada, con la violencia de un plan preconcebido y contando con la impunidad, invadió la cámara como si fuera ciudadela sorprendida por asalto e hizo fuego sobre los representantes del pueblo”. Allí fueron víctimas seis de ellos, los demás, “se salvaron como pudieron y buscaron asilo en casa de los ministros extranjeros”.
El presidente Monágas le escribió el mismo día de los acontecimientos una carta al General Páez atribuyéndole el hecho horroroso al pueblo y pidiéndole consejo, la cual recibió el 27 de enero y la respondió el 31 en duros términos acusándolo de haber sido ejecutado el crimen por el mismo gobierno, y le dijo: “yo no he tenido ninguna parte en la administración de V.E. como no la he tenido en la anteriores a que no he pertenecido. No me quejo de esto; pero si debo asegurar a vuestra excelencia que si hubiera podido incluir algo en su política, nunca le habría aconsejado que dejase de respetar a la soberanía de la nación, ni que evadiese el juicio a que le aplazaba la opinión pública: habría expuesto mi vida al lado de V.E. conteniendo el cuerpo de milicias que atacó al congreso de la República…..V.E. que recibió en paz la República responderá ante Dios de las consecuencias de la guerra. A mí, solo me toca asegurar que tengo solemnes compromisos con la nación, sagrados deberes hacia ella y estoy resuelto a llenarlos con la más grande decisión. No puede ser de otro modo, cuando acaban los representantes del pueblo de darnos una lección práctica de singular heroísmo…, indefensos, sentados en sus curules, despreciando las frecuentes amenazas contra sus vidas, aguardaron tranquilos sus muertes para salvar las instituciones patrias”. Terminó diciéndole que de ninguna manera podría contribuir “a que se afirme el imperio del terrorismo… debo perecer antes que presenciar con aparente serenidad la muerte ignominiosa de la República”.
El General Páez fue encarcelado y desterrado.
Nos preguntamos hoy ¿qué le diría Simón Bolívar hoy al presidente Maduro? ¿Qué le diría el expresidente Uribe a Santos si le pidiera su consejo?
