El gato volador
Por Mauricio Bahamón Oliveros
Para nadie es un secreto que a los dirigentes políticos les ponen un remoquete, un sobrenombre, es así en el Huila como en el resto de Colombia, pero analicemos el caso de este personaje de la vida pública.
No goza de buena reputación, su actuación como representante a la cámara no fue muy destacada, en su ciudad de origen lo tienen como si ese trabajo político fuese un negocio familiar, su esposa ocupa cargos de conveniencia política, igualmente un hermano.
Pero no estamos hablando del mentiroso de acá, me refiero al senador electo del partido conservador Laureano Acuña Díaz, casado con una diputada del atlántico y teniendo como concejal de Barranquilla a su hermano.
su elección ha sido cuestionada sin embargo, su triunfo electoral se vio empañado por críticas y denuncias de una supuesta compra de votos en Barranquilla, la ciudad donde obtuvo la mayor votación, y por ganar en 11 de los 39 puestos de votación considerados de riesgo electoral por la MOE (Misión de observación Electoral).
El caso que nos compete es el ejemplo que este hoy honorable senador de la república esta dando a los ciudadanos al conducir en estado de embriaguez, teniendo claro que es una gravísima contravención, a mi juicio lo consideraría delito ya que en su esencia se convertiría en un intento de homicidio premeditado, solo con el simple hecho de atreverse a conducir en ese estado, además con un arma de por lo menos 2000 kilogramos de peso, el vehículo.
El hecho de negarse a practicar la prueba de alcoholemia, cuando a simple vista se observa en el video que se encontraba en estado de embriaguez, con el único argumento de ostentar el título de honorable, siendo reprochable e inaudito, aún más cuando conoce, y tiene conocimiento que existe la ley 1548, llamada ley merlano por el caso del anterior honorable senador costeño quien dentro de su arrogancia se negó a practicarse dicha prueba y perdió su curul.
Este caso ya está en manos de la procuraduría, y es lógico que el honorable senador presente su defensa, pero queda en el tintero y en nuestra mente el antecedente de que dicho personaje tiene 7 multas de tránsito y licencia vencida.
Lo que si tenemos que destacar es que una vez se aclare este incidente, se proceda con una sanción justa o una justa rectificación.
En la actualidad ha disminuido el tema de prevenir conduciendo con ingesta de licor, recordemos el inicio de este programa de prevención y concientización a la ciudadanía, se propusieron las autoridades a realizar controles y sirvió. Hoy día ha disminuido dicho control pues se evidencio este fin de año aumentaron tanto en el Huila como en el resto de Colombia los accidentes causados por conductores ebrios.
Bueno los gatos de acá todavía no han mostrado ese grado de irresponsabilidad civil, solo han sido y seguirán siendo incumplidos, irrespetuosos, mentirosos, falsos y mujeriegos; además de utilizar calanchines para que realicen el trabajo sucio que él no es capaz de hacer. No más.
