El futuro del estadio
Editorial
Cuando se proyectan grandes obras de infraestructura en las ciudades, por parte de algunos funcionarios que se les asigna la responsabilidad para su proyección y ejecución, se detectan en algunas ocasiones deficiencias en la elaboración de los diseños y cálculo de los presupuestos, que se ven reflejados durante el proceso contractual porque no cumplen por un lado con el objeto social, ni se tiene previsto terminar las obras durante el tiempo de duración del contrato. Un caso concreto se está presentando en la obra de la remodelación del estadio Guillermo Plazas Alcid, donde se han denunciado ante los organismos de control, y han sido publicados en diversos medios de culminación, las supuestas irregularidades en que están en incurso los ordenadores del gasto que firmaron dichas contrataciones.
El columnista del DIARIO DEL HUILA Marco Fidel Yucumá, en su columna del día anterior, planteó que todo este problema se debía a la falta de planeación del contrato de obra. Adiciones, ampliación de los plazos de ejecuciones de manera reiterativa y que ponen en tela de juicio ante la opinión pública, la responsabilidad de la no terminación de la remodelación sin tener una fecha determinada para su culminación. La comunidad neivana se encuentra preocupada por esta situación que cada vez que transitamos por las vías adyacentes al mismo, somos espectadores de la irresponsabilidad y la desidia administrativa del contratista y de algunos servidores públicos que tuvieron la responsabilidad de contratar estas obras sin que se tenga a la fecha, un norte definido para su terminación.
Es indispensable que el accionar de la actual Administración Municipal y del Gobierno Departamental, articulen todos los esfuerzos interinstitucionales para corregir todos los entuertos dejados por los anteriores funcionarios que firmaron dicho contrato, sin tener clara la planeación y la ejecución para llevarlo a feliz término. Es hora de corregir todas estas falencias, de acuerdo a las normas contractuales. Las supuestas irregularidades que se llegasen a detectar, son los organismos de Control, los que tienen que determinar su culpabilidad o exoneración.
La gran ilusión de todos los huilenses era tener la obra del costado occidental del Guillermo Plazas Alcid entregada el 28 de diciembre del año anterior. Este ambicioso proyecto de remodelación, no ha sido terminado a la fecha como se había previsto. La plata no alcanzó. Se prevé que el contratista seguirá solicitando nuevas adiciones y nuevas ampliaciones de plazo para continuar con la obra. Por lo tanto, seguiremos a la expectativa por causa de la ineficacia y la negligencia burocrática que caracteriza la contratación estatal. Los habitantes de este territorio esperan que se haga realidad este sueño que tiene el único propósito, de disfrutar los beneficios que tienen otras ciudades del país y que, a la fecha, los gobernantes anteriores, no han podido concretar sus ideas o de pronto no lo han pensado así para el desarrollo de los mismos.
