viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-24 08:34

El futbol es pasión y lección

Dos pasiones que nos unen y nos mueven con facilidad a los huilenses para cantar con la pasión inmensa desde este suelo opita que nos vio nacer, son el fervor por las fiestas sampedrinas y la fuerza anímica por la competencia futbolera de nuestro combinado nacional que en este mes de junio ha penetrado nuestros mundos interrumpiendo quehaceres y postergando compromisos,

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 24 de 2014

contagiando a chicos y grandes de una fiebre amarilla que recalienta los sentimientos patrios para estallar en un solo grito y en una sola barra inmensa cada gol que anota el onceno colombiano.ç

Hemos dejado atrás una confrontación política donde los privilegiados sociales que deben representarnos con altura se deslucieron en pésimas propuestas y jugadas, para empezar a aplaudir la buena actuación de veintitrés héroes que levantados en medio de dificultades y penurias familiares, en barrios pobres y aprendiendo a jugar en canchas de barro para brillar en los mejores estadios del mundo, nos han dado muestras de pundonor, de respeto a la bandera, de vergüenza por las esperanzas de una nación que se merece estos momentos de efervescencia deportiva.

Después de la disputa política donde la mayoría de los colombianos nos seguimos sintiendo perdedores y donde algunos candidatos no disimulan sus ansias enfermizas de lograr el poder ni el rabioso miedo de soltarlo, nada mejor que presenciar un buen mundial donde se juega a ganar y no a la defensiva con un promedio de tres goles por partido; donde los equipos europeos que llegaron presumidos de fama, saben perder y retirarse sin odios y sin pataletas.

Estamos ante un onceno de colombianos que acatando la instrucción de un director estudioso, planeador, prudente y reservado, han sabido manejar la mesura en medio de la euforia de sus aficionados y el elogio oportunista de los medios (pero ¡ay si llegan a perder!). El nuestro es un equipo donde todos son igual de importantes y ni aún la ausencia del habilidoso Radamel Falcao les ha disminuido su propósito de jugar compactos, sin figuraciones, conscientes de los que son y de lo que pueden.

Pueda ser que no volvamos a presenciar los “simios” que salen a celebrar la victoria o a rabiar por la derrota y que embriagados más de licor y droga que de patriotismo, terminan en cuestión de minutos alterando el orden y destrozando todo.

El fútbol es fiesta, pero es una adecuada lección para saber jugar sin perder la pasión ni mucho menos la compostura.