El ex rocurador y el santo oficio
Pedro Arias
Alejandro Ordóñez Maldonado, santandereano, conservador cavernario, católico a ultranza y fanático de su religión, al día siguiente de la notificación del fallo del Consejo de Estado que anuló su reelección como Procurador General de la Nación se metió de lleno en la política, alegando que él era la primera víctima del “castro-chavismo” y de las Farc.
Pero se le olvidó totalmente que desde su llegada al Ministerio Público, aplicó sus convicciones personales más como un Director del Santo Oficio que como el jurista que tenía la responsabilidad pública de velar para que la Procuraduría hubiera sido durante su mandato la Entidad que representara correctamente a los ciudadanos ante el Estado. Y también se le olvidó que su principal función era vigilar el cumplimiento de la Constitución, las leyes, las decisiones judiciales y los actos administrativos.
Persiguió con saña a la senadora Piedad Córdoba, que acaba de ser absuelta por el Consejo de Estado de dos vergonzosos fallos del Procurador contra ella y, lo más probable, es que termine pagando de su propio peculio la indemnización a que tiene derecho Córdoba.
Ordoñez se valió de las atribuciones de su cargo para entorpecer la sentencia de la Corte Constitucional que ordenó la despenalización del aborto en ciertos casos; para absolver a altos funcionarios corruptos del gobierno del Presidente Uribe; para hacerse el de la vista gorda en otros tantos escándalos de la para-política y de Agro Ingreso Seguro, pero eso sí, fue muy eficiente para sancionar e inhabilitar a cuanto funcionario contrario a su ideología, cayó bajo sus garras: no dejó “títere con cabeza”.
Las actuaciones del ex Procurador despertaron recelo, malestar y suspicacias, máxime ante el anuncio de que acudiría a los congresistas que estén en contra del matrimonio igualitario, para pedirles que presenten un acto legislativo en el Congreso de la República que permita acabar con estas uniones, luego de que la Corte Constitucional las aprobara.
El ánimo del ex Procurador coincide con las más fuertes resistencias por parte de sectores conservadores y de la Iglesia católica y de los cristianos al matrimonio igualitario. Por fortuna esta resistencia poco a poco ha sido vencida, y se ha logrado que sea decisión de las parejas del mismo sexo unirse en matrimonio.
Además, anteriormente trató de conseguir –vía proyecto de ley- que cualquier persona pudiera “objetar en conciencia” para abstenerse de practicar el aborto, participar en decisiones relacionadas con el tema o instruir sobre los casos en que está ya despenalizado. (En este campo falta mucho camino por recorrer, hasta que finalmente sea también una decisión libre de la mujer abortar o no abortar, como sucede en otros países civilizados y menos machistas).
Su última gran hazaña, en concierto con algunos pastores de la comunidad evangélica, fue hacerle creer a los ciudadanos que en los acuerdos de La Habana se reivindicaba la “ideología de género” que transgrede la conformación de la familia.
Cuando se les demostró que esa era una mentira del tamaño de un acorazado, el daño ya estaba hecho. Pero perdieron la confianza de muchos colombianos.
Dr. Ordoñez, ojalá Dios lo perdone porque la política se la va estar guardando….
