El estadio Guillermo Plazas Alcid
Por Julio Cesar Triana
Hace 51 años el entonces Alcalde de Neiva Guillermo Plazas Alcid lideró la marcha del ladrillo que tenía como objeto generar conciencia ciudadana en la construcción de obras de gran impacto para la ciudad. En un principio, y como suele ocurrir en éstos casos, trataron de menospreciar la idea del Dr Plazas, incluso cuenta la historia, que el nombre del escenario futbolístico terminaron dándoselo los más acérrimos contradictores del afamado líder político, quienes dudaban que lo que se iniciaba como un escenario deportivo se convirtiera en el gran estadio que hoy es.
En el año 2012 me desempeñaba como Secretario de Gobierno del Huila, y me correspondió acompañar al Alcalde de Neiva Pedro Hernán Suarez en el inicio de una gesta ante el Gobierno Nacional para que claudicaran en la decisión de ordenar el cierre definitivo del Estadio por no ofrecer condiciones de seguridad en cuanto al deterioro de su estructura. Pero las coincidencias eran favorables para las gestiones del Alcalde y la persona que tenía la responsabilidad de la seguridad de los estadios en el país era el Viceministro del interior Juan Camilo Restrepo, el mismo que como Secretario General del Partido de la U había otorgado el aval al Burgomaestre como candidato a la Alcaldía de Neiva, lo que de entrada generó empatía y cercanía, logrando no solo detener las intenciones de cierre del estadio sino que también abrió la posibilidad de una inversión que, para dicha de los huilenses, esta semana se convirtió en una realidad.
Invertir más de 20.000 millones en la intervención de la tribuna occidental, lograr reforzamiento de las estructuras, adecuar el terreno tipo FIFA, y además contar con áreas completamente nuevas, se convierte en una importante gestión del Gobernador y especialmente del Alcalde de Neiva, que sin duda genera un avance enorme en el desarrollo de la ciudad.
El estadio, que debe conservar su actual nombre ‘’ Guillermo Plazas Alcid ‘’ es un lugar emblemático de nuestra ciudad, y se ha convertido en un punto de unión de nuestras familias y del pueblo opita, lo que hace de la noticia de inicio de obras de reacondicionamiento, sea una noticia alentadora que ojalá sea la premonición de la primera estrella de nuestro querido equipo opita.
Adenda: Con ocasión de mi columna anterior he recibido más de 40 mensajes de personas que cuentan sus calamitosas historias con la construcción de la represa del Quimbo. Estaremos atentos a ellos.
