El espaldarazo de Pastrana
Por Alfonso Vélez Jaramillo
En definitiva el uribismo no está de acuerdo con la solución pacífica del conflicto armado que tantas muertes, tristezas y desolación le han causado a las tres últimas generaciones de colombianos, decisión lamentable demostrada hasta la saciedad.
Así se empeñen es decir lo contrario, los uribistas le ponen todas las trabas al proceso de paz que adelanta el Gobierno con las Farc en la Habana, contra la expresión de las mayorías de los colombianos en las pasadas elecciones
Sin embargo, no se ha visto que alguno de los que atacan el proceso con vehemencia levante la mano y ponga a disposición al menos uno de sus hijos o familiares para defender la patria en el campo de batalla con las fuerzas militares, en donde adscriben solo a los hijos del pueblo raso.
Es un contrasentido, porque con la guerra se tolera que siga el riesgo de muertos, secuestros y extorsiones no importa de que bando y a que costo, y lo peor que persistan las transgresiones porque en un conflicto se cometen muchos delitos y en su mayoría queda en la impunidad.
La envalentonada frase del uribismo “paz sin impunidad” la están mandando a recoger, dado que el proceso todos los días adquiere más firmeza por los constantes apoyos de personas, gobiernos y organizaciones sociales, nacionales e internacionales.
Saludo que el ex presidente Andrés Pastrana, un riguroso crítico del Gobierno, de las Farc y de los diálogos de la Habana integre la Comisión Asesora para la Paz, un apoyo trascendental ya que dada su experiencia en el fracasado proceso del Caguán, puede aportar mucho en la última etapa de las actuales negociaciones.
Pastrana da ejemplo de que se puede trabajar por Colombia sin intereses políticos, se reserva el derecho a su independencia y a la crítica constructiva, solo que ahora lo hará frente a los voceros de la Farc, mientras que Uribe y su prosélito Zuluaga no aceptaron el llamado del Presidente Santos y prefirieron seguir con su discurso guerrerista.
Y Pastrana no viene solo, la ex candidata presidencial Marta Lucia Ramírez, que sacó más de dos millones de votos conservadores en la primera vuelta e inclinó la votación en la segunda a favor del candidato uribista, también está dispuesta a colaborar en los diálogos, lo que significa que el proceso de paz de la Habana no tiene reversa.
La voluntad de paz de Pastrana durante su gobierno no se puede desconocer, y no nos digamos mentiras, quienes ahora atacan el proceso de la Habana en su momento también los hicieron con los diálogos del Caguán, y creo que muchos son hijos y hasta nietos de los mismos que atacaron el proceso de Belisario Betancur, en la década de los 80s.
Y entusiasma aún más, que personalidades de reconocido prestigio y de connotada influencia como los ex candidatos presidenciales Antanas Mockus y Clara López, el cardenal Rubén Salazar, el banquero Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia, el ex presidente de la CGT Julio Roberto Gómez, y el general retirado y ex ministro de Defensa Rafael Samudio, integren este grupo que significa un espaldarazo pluralista al esfuerzo del gobierno por alcanzar la paz.
El ejemplo de Pastrana, tiene mucho valor ya que siendo un severo crítico del Gobierno su frase "La paz de Colombia está por encima de cualquier diferencia política”, adquiere un patriótico significado, lo demás son palos a la carreta.
