El escepticismo no es excusa para no votar
Leonardo Sanmiguel Benavides
Cuando hablamos de elecciones es común escuchar expresiones de muchos compatriotas como yo no voto o para qué si todos los políticos son iguales. La mayoría pueden justificar esta premisa ya que a lo largo de la historia han sido más las fallas que los aciertos en el contexto político de nuestra nación.
El escepticismo es uno de los principales factores que más influyen en la poca participación al momento de ejercer nuestro derecho al voto y desafortunadamente un pequeño porcentaje de la población termina decidiendo el destino político de todos. Las malas costumbres (politiquería) que van desde la compra de votos hasta la corrupción han incrementado la incredulidad y de sea forma se altera el derecho de decidir quién queremos que nos gobierne y de qué manera queremos que lo haga.
El principal problema del desentendimiento de la población frente a la política es convertirse en los cómplices silenciosos de aquellos que sí votan y eligen mal, de aquellos que venden sus conciencias a los políticos que escasos de ideas y propuestas serias compran el voto con populismo regalando tamales, trago, plata o en su defecto “casas”. Es indispensable entender que aquel político que se hace elegir con estrategias de esta índole no está interesado en ver un desarrollo real de la población que le vendió su conciencia porque si en cuatro años vuelve y encuentra un pueblo más educado, estas formas de ganar adeptos ya perderían efectividad.
Desde cualquier punto de vista es aceptable ser escépticos con la forma de hacer política a nivel nacional pero esto no puede ser el pretexto para permitir que otros elijan por nosotros y poner en manos ajenas el futuro de nuestra ciudad, departamento o nación. Como colombianos debemos ejercer nuestro derecho a elegir y bien. Así que invito a todos los neivanos, huilenses y colombianos a dejar la pereza y tomarnos el tiempo suficiente para analizar de manera juiciosa las propuestas a concejos, asambleas, alcaldías y gobernaciones. En nuestras manos está hacer el cambio, empoderarnos en las decisiones que afectan a todos, demos ejemplo y ejerzamos nuestro derecho a ser cada día mejores, seamos los multiplicadores de las transformaciones.
“El progreso es una bonita palabra, pero su motivador es el cambio y el cambio tiene sus enemigos” Robert Kennedy
