El ejército no es ladrón II
Alfonso Vélez Jaramillo
La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, Cam ratificó que el Ejército Nacional no estaba robando agua ni mucho menos contaminando el líquido, como lo afirmó el Periodista Germán Hernández, al servicio de las Empresas Publicas de Neiva, utilizando información oficial en una columna de opinión particular.
El concepto técnico fue expedido por Diana Marcela Bermeo, responsable de la Dirección Territorial Norte de ese organismo, en cumplimiento de sus funciones de evaluación, control y seguimiento ambiental a las actividades, proyectos o factores que puedan generar deterioro a la naturaleza.
Cobra fuerza este documento debido a que el periodista Hernández, se ratificó en lo dicho asegurando que su versión, más tarde desmentida, tiene sustento y que por lo mismo aseguró “no le temo a demandas“, comprometiendo solidaria y de manera seria a las Empresas Publicas, para la cual presta servicios, como Jefe de Prensa.
Inexplicablemente, aseguró que”pude corroborar es que allí los militares construyeron un canal artesanal por donde desvían hacia sus predios un caudal que se calcula en 50 litros por segundo…” y que el agua se utilizaba para criar cerdos y otras actividades de explotación.
La Cam en su informe señala que las aguas de la discordia ingresan por gravedad a las instalaciones del Batallón Tenerife, realizando un recorrido de aproximadamente 800 metros y que luego de la medición a la entrada y a la salida “se determina que no está siendo usada en ninguna clase de actividad económica en beneficio de la población militar, para finalmente convertirse en afluente del Rio Las Ceibas”.
Aunque las EPN, anunciaron que ya se hicieron las reparaciones correspondientes para impedir la fuga de agua en la válvula fuera de los predios del batallón, que se presentaba desde hacía varios años, debe hacer claridad frente estos hechos porque de todas maneras el comunicador sigue insistiendo en su versión, lo cual deja en el ambiente dudas en contra del honor y la responsabilidad de la institución militar.
Eran tres metros cúbicos por segundo, o sea 30 litros por segundo que estaban perdiéndose y cuya responsabilidad recae en las EPN de esta y varias administraciones atrás, cantidad de agua que podría servir a una población de más de 50 mil habitantes, en condiciones mesuradas.
Esta clase de información es de uso privativo de la gerencia de las EPN y probablemente se filtró en un Consejo de Gobierno y se usó de manera irregular no para solucionar un problema sino para armar un escándalo que enfrenta al Municipio de Neiva y al Ejército, cuya notoriedad alcanzó la Presidencia de la República y los medios nacionales, por la singularidad de los hechos y el momento coyuntural generado por el fenómeno del niño.
Ayer se conoció que este enfrentamiento se dirimirá en un despacho judicial, que ya se estaba instaurando el denunció penal por parte del Coronel Johny Hernando Bautista, comandante del Batallón Tenerife.
Trascendió que en la ciudad hay por los menos 10 fugas de agua similares, estas si al parecer manipuladas por manos criminales, cuya ubicación está siendo detectada por las EPN, a cargo de la señora Cielo Ortiz, quien viene atendiendo instrucciones del alcalde Rodrigo Lara.
Lo que si queda claro que el Ejército no manipuló la válvula y que el agua entraba por gravedad a los terrenos del batallón y salía de la misma manera, sin que hubiera aprovechamiento alguno de los soldados, y que pudo más la ligereza en dar la chiva que en solucionar la fuga, razón por la cual las empresas públicas, e inclusive el alcalde Lara Sánchez se deben pronunciar, para que oficialmente digan si el Ejercito es o no ladrón de agua.
