El efecto Trump
Ernesto Cardoso Camacho
Aceptando el riesgo de caer en un lugar común es imperativo titular así este comentario dada la indiscutible influencia que para el mundo de hoy tiene el triunfo electoral del magnate norteamericano.
Tal afirmación se demuestra con solamente observar el comportamiento de las bolsas más importantes del mercado financiero y por los editoriales y columnas de opinión que se registran en los medios masivos de comunicación, pasando obviamente por el de las redes sociales.
Tal fenómeno social es comprensible dado que se trata de la primera potencia del mundo y de la imagen de impredecible que tales medios de comunicación le dieran al candidato republicano quien, para afianzar su heroico triunfo electoral, no se preocupó por obtener el apoyo formal de la cúpula de su partido luego de lograr su nominación.
Temas delicados por su enorme trascendencia en los relacionamientos de la política exterior; aspectos de política interna como los inmigrantes; el empleo de la amplia población blanca no universitaria; la condena del aborto; la oposición al matrimonio y de la adopción por parejas del mismo sexo; la censura a la clase política tradicional y su hermana la burocracia indolente asentada en la capital; la necesidad de rescatar el protagonismo y el orgullo del pueblo gringo en el concierto mundial; entre otros, constituyeron sin duda los mensajes que llegaron al corazón de los votantes y le dieron la gran victoria.
Para Colombia, en particular, las consecuencias del efecto Trump no son menos trascendentes pues ya se vio el primero de ellos. El nuevo acuerdo de las farc y el gobierno, anunciado prematuramente por el Presidente Santos, responde el temor válido de que los álgidos temas de narcotráfico y extradición serán observados con rigor por el nuevo gobierno y las mayorías republicanas en el Congreso. Para reafirmar esta presunción, basta con recordar que las cifras de áreas sembradas de coca son hoy del orden de 200 mil hectáreas, cuando hace dos años, antes de que por acuerdo tácito en la Habana se suprimiera la fumigación aérea de los cultivos, la cifra de siembra no superaba las 100 mil hectáreas.
Por otra parte, para nadie es un secreto que la lucha antiterrorista del nuevo gobierno va a ser implacable, escenario en el cual, las FARC y el ELN corren el riesgo de ser objetivos de alto valor estratégico.
Desde luego para el gobierno de Santos es también evidente que los apoyos sustanciales obtenidos con el gobierno de Obama al proceso de paz, ya no van a tener la misma dimensión política ni importancia en el flujo de recursos para el llamado posconflicto; entre otras razones, por la indudable influencia que ejercerán sobre el gobierno y el congreso americano destacados líderes cubanos anticastristas que no ven con buenos ojos los acuerdos logrados en Colombia.
En conclusión, ya nadie puede dudar razonablemente que el efecto Trump cambiará sustancialmente el ajedrez de la geopolítica mundial y en su contexto, nuestra nación colombiana no estará ausent
