El desperdiciado Quimbo
Margarita Suárez Trujillo
Deshojando margaritas
Cada vez que viajo a Garzón a llevar amigos que visitan el Huila para conocer el puente más largo de Colombia, es decir el viaducto que conduce al Agrado, llego más preocupada. No observo a nadie interesado en hacer propuestas para aprovechar la imponente infraestructura y el paisaje que ofrece el nuevo mapa del centro del departamento, a raíz de la construcción de la Represa de El Quimbo. Veo a todos renegando, vociferando contra El Quimbo, incluso a los candidatos que están en plena contienda electoral. Nadie es proactivo en el tema por evitar controversias que les hagan perder electores y ese mar dulce interior de Garzón está desperdiciado, como si no existiera. No quieren aceptar que El Quimbo es una realidad, que nadie lo va a echar para atrás y que lo más sano e inteligente es aprovechar la nueva fortaleza para promover y explotar el turismo.
En los alrededores del puente más largo de Colombia, que mide 1.700 m y costó $52 mil millones de pesos, no se consigue absolutamente nada, ni una botella de agua, menos algo de comer, ni siquiera un cambuche para resguardarse del sol. Hay muchas tareas por emprender, se requiere preparar guías y establecer servicios para el turista. Es que no hay señalización, ni nadie que de razón de nada y mucho menos una caneca para depositar la basura, así que la gente está llenando de mugre los alrededores del puente, tampoco hay baños públicos. Es indispensable la creación de un museo que permita exhibir las piezas que se encontraron en más de mil sitios arqueológicos de la zona de influencia, durante la construcción de la represa, de los cuales 400 puntos estaban localizados en La Jagua. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
La empresa Emgesa, mediante contrato con la Universidad Nacional, invirtió tres mil millones de pesos en un programa de arqueología preventiva, a través del cual expertos arqueólogos contaron con los elementos necesarios para hacer la tarea de recuperar en buen estado tan valioso material. Me da pena con mis paisanos, pero creo que algunos se están quedando dormidos y otros dando vueltas en el mismo remolino. Hay que pellizcarse a emprender empresas, antes que lleguen otros a hacer lo que no fuimos capaces.
