El desenfoque gubernamental en el Ceinar
Carlos Tobar
Hace ya más de treinta años, el sicólogo norteamericano Howard Gardner propuso su teoría de las inteligencias múltiples que, aunque fuertemente controversial, ha revolucionado la forma de abordar la educación en el mundo. Teniendo en cuenta las “habilidades” y “aptitudes” de cada individuo más que la “inteligencia”, Gardner propone clasificarlas en ocho o nueve tipos diferentes. Él niega el concepto tradicional de inteligencia basada en las habilidades y capacidades lógico-matemáticas y lingüísticas, afirmando que en la vida corriente de las personas se manifiestan otras actividades diferentes en las que ellas son hábiles y capaces.
Ken Robinson, ciudadano inglés, investigador en innovación educativa, trae una anécdota bellísima en su libro El elemento, sobre Gillian Linne, una de las coreógrafas de danza más importantes del mundo artístico actual, quien es autora de fenómenos teatrales como Cats y El fantasma de la ópera. Ella, de niña, fue diagnosticada en su escuela como una estudiante con dificultades de aprendizaje por lo que la recomendación era llevarla a una institución de niños especiales. Su madre, preocupada, decide llevarla al sicólogo para que la evaluara. Después de interrogar a la madre por veinte minutos y de observar atentamente a la niña, el sicólogo le pide a la madre que le acompañe fuera de la habitación, pero antes de salir enciende la radio donde se escuchan temas musicales. Una vez afuera, le pide a la madre que observen a través de una pequeña ventana, y con sorpresa empiezan a ver como la niña con gracia y soltura empieza a bailar, escudriñando con interés todo el consultorio. El sicólogo entra al consultorio con la madre y le dice: su hija es una bailarina, llévela a una escuela de danza. De ahí en adelante, la vida de Gillian fue otra.
Los lectores se preguntarán por qué he narrado estas historias, porque en el “conflicto” que se ha presentado en el colegio Ceinar, uno de los pocos colegios especializados en artes del país, es evidente que la Secretaría de Educación Municipal está totalmente desenfocada. Se equivocaron en la designación de un rector que tiene el enfoque preferencial de inteligencia lógico-matemática y lingüística, que no artística; se equivocan en pretender modificar el plan de estudio disminuyendo la intensidad horaria en música, danza, teatro y artes plásticas, para enfatizar en matemáticas y lenguaje, pero sobre todo, se equivocan si pretenden imponer esta orientación a la fuerza. No se entiende cómo el problema, que es de fácil solución, se ha dejado avanzar hasta el grado de confrontación que ha llegado. Hay que defender el Ceinar con la orientación que ha tenido por muchos años, sin que eso signifique permisividad alguna con el relajamiento de la disciplina y el trabajo fuerte que deben caracterizar todos los campos del aprendizaje.
Cola de gato: ¿cómo así que el Secretario de Gobierno Municipal va a extender el toque de queda para menores de edad a 24 horas? ¿Va a encerrar a los muchachos de día y de noche?, ¡plop!
