El derecho de los migrantes
Germán Alfonso López Daza
La regulación del movimiento de personas a través de las fronteras es una de las preocupaciones actuales de los Estados. La creación de restricciones en materia de migración, busca impedir el ingreso ilegal de extranjeros a un determinado territorio y con ello, la creación de cargas económicas en materia de seguridad social o la generación de trabajo ilegal que compita con los nacionales.
Es por ello que todos los países en el mundo han diseñado políticas que buscan entre otros fines, la guarda de la seguridad e integridad de las fronteras, la concretización de los derechos de los habitantes del territorio, la protección de un modelo económico y el manejo de las relaciones internacionales. Los objetivos de estas políticas están relacionados con la existencia misma del Estado y son un reflejo de su soberanía.
Sin embargo, el cumplimiento de los derechos humanos de los migrantes, es un elemento nuevo que tradicionalmente no se tenía en cuenta en la lucha contra la migración ilegal. Esto lleva a que los países deban observar las reglas establecidas por el Derecho Internacional para el amparo de esta población.
Este enfoque exige la reconfiguración de las políticas públicas en materia migratoria, pues ahora los Estados tienen que seguir su lucha contra la migración ilegal, pero en el marco de la salvaguarda de sus derechos humanos.
Las medidas que se adopten para regular los movimientos transnacionales de población, deben también atender su condición de fragilidad, con el fin de reconocerles una especial protección, así como crear los mecanismos necesarios para que su situación de ilegalidad no impida el goce de sus derechos, algunos de ellos limitados por su condición.
En los últimos meses, Colombia se ha visto enfrentada a este fenómeno con la llegada de cientos de cubanos, haitianos y africanos, generándose un drama humanitario que no se ha resuelto de la mejor manera, pues la presión colombiana los ha llevado a atravesar la selva del Darién con el grave riesgo de muerte. Este nuevo flagelo debe ser enfrentado por el Estado sin perder de vista que ante todo, los migrantes son seres con derechos humanos. (Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).
