El delito de las megapensiones
Pareciera absurdo hablar hoy de las megapensiones. Pero no es cierto, al menos para la Cámara de Representantes es un tema de actualidad, tan de actualidad que citó a indagatoria a los magistrados y conjueces que actuaron en la Corte Constitucional y fueron determinantes para que se acabara con las megapensiones.
Es decir, en otras palabras los investigaron por proferir una sentencia, es decir, por producir jurisprudencia, que en efectos prácticos sería hacer justicia.
Acá no se cuestiona que deban investigar a los magistrados o que los llamen a declarar, como llaman a cualquier parroquiano a declarar cuando se investiga la comisión de un delito. No, acá se reprocha es porque llamen a los magistrados a declarar cuando no hay base de la comisión de una conducta punible. Es decir, es inane la llamada a declarar.
¿Será delito proferir una sentencia que incomode a los congresistas corruptos que no estuvieron de acuerdo en acabar con las megapensiones?
Por favor, es que en la Guajira se murieron de hambre muchos niños mientras en Bogotá, la ciudad de capital del saber, los congresistas y algunos magistrados se jubilaron con una mega pensión de más de 20 millones de pesos.
A todas luces no es justo. Es que la igualdad no se puede practicar para unos pocos en un país que se ufana de los derechos sociales y del respeto a la democracia.
Así las cosas los togados tendrán que acudir al llamado de los honorables representantes que hoy quieren saber detalles de esta decisión judicial que afectó el patrimonio de unos cuantos que ambicionaban a quedar con una pensión de más de $14 millones.
De modo que ahora los magistrados de las altas cortes tendrán que estar preparados para responderle a la desprestigiada Comisión de Acusaciones, tal vez las explicaciones están en las consideraciones de la sentencia. Tal vez una lectura de ellas habría evitado un desgaste más de esta desprestigiada Comisión.
Lo que ahora la justicia tendrá que soportar son los llamados de atención de políticos que fueron elegidos por votos y que quizá no tienen tantos méritos como los magistrados que fueron elegidos por su hoja de vida.
